De hecho, sale más caro tener casa en los sitios valorizados de ciudades más pequeñas, como Manizales y Pereira, donde el metro cuadrado más alto está por el 1'800.000 pesos. En Risaralda, constructores atribuyen el alza a la llegada de remesas.
Medellín y Cali mueven precios más o menos similares, pero otro punto de atención está en Bucaramanga. Es allí donde se encuentra el cuarto metro cuadrado más caro después de Cartagena y Bogotá. Conocedores se atreven a plantear la presencia de dineros oscuros.
"En esta región no hay una economía para transacciones de viviendas de 800 o 1.000 millones de pesos, como las que se están dando. Para nadie es un secreto que hay platas extrañas en el mercado", afirma Liborio Plata, presidente de la Lonja de Santander.
Con todo y lo caro que parecen algunos lugares, los más costosos de Colombia no alcanzan los precios de algunas ciudades latinoamericanas.