Como dato inicial, el panorama es esperanzador. Fueron 93.984 construcciones finalizadas frente a 73.298 inactivas, lo que indicaría un apunte al crecimiento. De igual forma, el balance lo complementan 326.683 edificaciones en proceso y a simple vista las cosas van por buen camino.
La vivienda de interés social, se adhiere a la lista de datos positivos. Pese a que las cifras no son del todo alentadoras, hay una evidente ventaja de las construcciones en proceso sobre las paralizadas. Es decir, había 79.887 obras en movimiento (que son la suma de obras nuevas, las que continúan en proceso y las que reiniciaron proceso), y 27.475 edificaciones inactivas.
En el caso de la vivienda tipo no VIS, las cifras presentan un mayor efecto positivo. El alcance de las construcciones en proceso es significativo si se tiene en cuenta que supera en 154.843 a las edificaciones paralizadas.
Asimismo, las obras cesadas superan en un 60 por ciento a las que no continúan en proceso. Así las cosas, los resultados apuntan lejos en materia de construcción.