Por ejemplo, en Madrid alquilan pisitos ¿apartaestudios¿ de 12 metros cuadrados a 450 euros (1¿500.000 pesos mensuales, aproximadamente), en los que únicamente cabe la cama y un escritorio, que hace las veces de comedor, mesa para planchar y extensión del mesón de la cocina.
En Paris un efficiency (apartamento con un solo ambiente) de unos 35 metros cuadrados puede llegar a valer un millón de dólares en un área como la Seiziéme. Entre tanto, en ciudades de Estados Unidos, como Pensilvania, se rentan este tipo de inmuebles (famosos en películas por la cama de resortes que se sube y se baja de la pared) se entre 275 y 1.000 dólares por mes.
A propósito, en este país, es muy popular el uso de las casas rodantes, muestra clara de tendencia en funcionalidad y reducción de las viviendas, ya que los traileres que las soportan no tienen más de 14 metros de largo, por 3 de ancho y 4 de alto.
Vallas habitables
Pero en Tokio se observa uno de los casos más extremos con los dormitorios cápsula, los cuales son ofrecidos por una especie de hoteles que encajan cabinas, unas sobre otras ¿algo parecido a una colmena-, a las que sus huéspedes prácticamente deben entrar y salir acostados (no aptas para claustrofóbicos). Allí solo cabe una cama, una manta, una colchoneta y un espejo. El baño y el comedor quedan afuera y son compartidos.
Igualmente, resulta extraño que en Hong Kong miles de familias vivan dentro de avisos y vallas publicitarias suspendidas a más de 50 metros del suelo y con espacios interiores no mayores a diez metros cuadrados. Al respecto José González Gallegos, arquitecto español especializado en el desarrollo de vivienda social, dijo en su paso por Colombia que si un país no quiere llegar a esos límites debe abandonar los modelos estandarizados para darle paso a proyectos poco convencionales que aprovechen al máximo los espacios.
Más sobre el caso colombiano
A propósito del tema, el Gobierno colombiano expidió una norma que prohíbe que se construyan viviendas sociales de menos de 35 metros cuadrados con lo cual se pretende frenar este tipo de fenómenos en el país.
Para Mauricio Cote, decano de la facultad de Arquitectura de la Universidad de la Salle, este espacio es suficiente para el levantamiento de una vivienda, puesto que esta es la célula inicial. ¿Lo importante es que el inmueble cuente los servicios básicos y con las condiciones óptimas de urbanismo. Después, en la medida de sus capacidades, el propietario irá ampliando la construcción de acuerdo con sus necesidades y posibilidades¿.
¿No obstante, es necesario obligar a los constructores a que cuiden y respeten aspectos vitales como la iluminación, la aireación, la ventilación y, sobre todo, el control de riesgos. De nada sirven más de 35, 50 o más metros si no están bien hechos y se van a caer.
¿Asimismo, respecto al tamaño, hay que tener una mirada evolucionada y reflexiva para entender que el mundo cambia los hábitos de las personas, en especial en las grandes ciudades, en donde ellas pasan más horas en el transporte y en su trabajo que en la casa.
¿Además, para el caso nuestro, la dinámica de Bogotá terminó por sacar a los miembros del hogar ¿en sus pocos ratos libres- a interactuar socialmente en espacios comunes como salones, vías, parques e incluso, en el caso de los niños a los parqueaderos de las unidades, que existen con la ilusión de que algún día llegue el carro¿, concluye Cote.