En este estudio se da cuenta de los incentivos que tienen los hogares y promotores de vivienda para optar por el mercado formal o informal de suelo y de vivienda y los mecanismos institucionales existentes para afrontar el problema.
Con base en este diagnóstico se proponen lineamientos para una estrategia nacional y local para corregir las fallas encontradas.
Bucaramanga
El crecimiento de la población de esta ciudad ha desbordado su perímetro y seguido hacia el vecindario. De acuerdo con las tasas anuales intercensales, a mitad del siglo XX la ciudad mostraba una tasa de 6,2 por ciento, que luego redujo a 3,2 por ciento en los años setenta y de acuerdo con las proyecciones de población estaría creciendo desde 1993 a una tasa del 1,7 por ciento.
De tal forma que para 2005 Bucaramanga tendría 577 mil habitantes, mientras que los municipios vecinos de Floridablanca, Piedecuesta y Girón sumarían 485 mil habitantes, creciendo a una tasa del 2,4 por ciento y permitiéndole participar con el 46 por ciento de los 1,06 millones de habitantes que tendría el Área Metropolitana de Bucaramanga.
En 2000 de Bucaramanga existían barrios por el equivalente a 2.297 hectáreas de las cuales el 84 por ciento correspondía a origen formal.
La casi totalidad de las 366 hectáreas de barrios informales se ha generado desde la década del 50. Durante medio siglo el área total creció a una tasa promedio anual del 1,9%, inferior al ritmo de la población (3,1 por ciento).
En términos generales los procesos de edificación de áreas urbanas destinadas a la habitación y la vivienda de las clases populares desde la década del 50 del siglo XX para la ciudad de Bucaramanga han sido orientados por 3 fuerzas:
-La intervención Estatal a partir de la oferta directa.
-La generación desde la actividad edificadora formal en cabeza de firmas especializadas.
-Los desarrollos informales bajo la forma de invasiones y urbanizaciones ilegales.
Hay procesos de tenencia comunitaria, propiedad comunitaria e indivisa originalmente (Barrio Manuela Beltrán), con un modelo de vivienda físicamente individual, pero donde el terreno es legalmente comunitario.
Cartagena
Desde la mitad del siglo pasado el crecimiento de la población se ha desacelerado, pero a un ritmo más bajo que el total nacional.
De acuerdo con las tasas anuales intercensales, entre 1951 y 1993 Cartagena registró un crecimiento del 4,6 por ciento, que luego redujo a 2,8 por ciento entre 1993 y 2005, de acuerdo con las proyecciones de población del DANE, hasta sumar 1¿030 mil habitantes.
Mientras tanto, durante el último período su área metropolitana integrada por los 178 mil habitantes de Turbaco, Turbana, Santa Rosa del Sur, San Estanislao, Santa Catalina y Clemencia, creció solo al 2 por ciento. Mostrando de esta manera la intensa atracción poblacional que ejerce Cartagena sobre sus municipios vecinos.
Durante el período de estudio, el crecimiento urbano ha sido confinado por el mar, la ciénaga y la zona industrial.
La urbanización informal es una práctica antigua y no exclusiva de la población pobre, a través de los invasores de viejos lotes abandonados de carácter rural o por rellenos artesanales en zonas de alto riesgo de inundación.
La vivienda informal creció en torno a la Ciénaga de la Virgen, y en dirección hacia el sur y el sureste de la ciudad. También hacia los límites con el Municipio de Turbaco y por el norte en dirección a la Boquilla, siguiendo como principal determinante el desarrollo vial de la ciudad y la proximidad a barrios de origen institucional, lo que facilitó el acceso a los servicios públicos por parte de la informalidad.
Esta modalidad de urbanización se ha establecido generalmente en zonas de riesgo (inundación alta y redes de alta tensión) y protección ambiental no urbanizadas y lejanas al centro de la ciudad. La informalidad ha sido parcialmente contenida por la zona industrial de Mamonal.
Más temas en el estudio: lógicas de la ocupación del suelo, condiciones de las viviendas y de los residentes , estructuras de costos de construcción, costos de desmarginalización, evaluación de la institucionalidad para controlar la informalidad y promover la formalidad, evaluación de las políticas locales para promover la producción de suelo urbanizable y Vivienda de Interés social.