Con la directriz de que a los balances contables, que se entregan anualmente, debe adjuntarse el avalúo vigente de los inmuebles que la empresa tiene destinados para su uso, inversión y simple mantenimiento, se amplía el panorama laboral para los profesionales de este campo.
Apartes de la norma
La inversión inmobiliaria se está haciendo cada vez más importante. Los administradores de fondos han entendido que es rentable poner más dinero allí porque representan un ingreso constante, un punto intermedio entre la seguridad de los bonos y el riesgo de las acciones.
En el mundo, las personas mayores fijan sus ingresos en ahorros; en Estados Unidos, por ejemplo, es muy común ver que se almacene dinero para la vejez.
En ese caso los fideicomisos inmobiliarios son la mejor opción y por eso se necesitan más avaluadores preparados que sean, incluso, consultores.
Los principales puntos a homologar en los avalúos
Uno de ellos es el concepto de valor de mercado que se requiere para estimar. Sin embargo, para que funcione se debe contar con la infraestructura del mercado y los gobiernos deben facilitar un sistema de información con acceso a todas las personas para que entiendan el concepto.
En Latinoamérica, por cuestión de impuestos, es común que las operaciones se registren por debajo del precio real pero es necesario generar una infraestructura transparente que se refleje en los libros.
Para que todo esto funcione, es necesario que los avaluadores aprendan más y desarrollen sus habilidades para usar los diferentes métodos.
La primera tarea es implantar las metodologías internacionales en los dictámenes de la realidad nacional y difundirlas entre los países vecinos que aún no han conformado sus asociaciones.