Los grandes ventanales pueden recogerse en distintos puntos permitiendo varios accesos y generando una sensación de integración entre el interior y el exterior. Tanto la terraza como el balcón en el segundo piso se diseñaron utilizando perfiles de acero oxidado, de fácil mantenimiento.
Concebida como una barrera natural que debía constituirse en una agradable vista desde el interior, la vegetación incluye arrayanes de porte alto y helechos para conformar pequeños jardines.
Distintos sistemas y tipos de iluminación con variadas tonalidades se ubicaron en la fachada del edificio y en el balcón, para crear experiencias nuevas en combinación con las plantas. Un buen ejemplo, el Caballero de la Noche, que despliega toda su fragancia cuando se oculta el sol.
Rincones verdes
El trabajo de la firma Plantamos en esta terraza consistió en realzar sus visuales, tanto hacia los Cerros Orientales como hacia el occidente. Así mismo, la dotó de puntos verdes que suavizaran los volúmenes de ladrillo y ofrecieran rincones agradables para disfrutar del espacio, también desde el estudio.
Se escogieron orquídeas, específicamente las obralias (una variedad nativa), que se combinaron con magnolios. Las petunias realzan una de las jardineras en las que se instalaron hileras de materas de cemento en medio de una cama de gravilla. Para otros puntos verdes se llevaron arrayanes, lirios y pennisetum. Gracias a los colores de estas plantas, priman en la terraza los tonos cremas y fucsias.
Las terrazas enriquecen los espacios interiores con puntos desde dónde disfrutar de la naturaleza o de una vista lejana.
ACAACTerraza con balcón conformada a partir de perfiles de acero oxidado. Material fácil de mantener e ideal para exteriores.
Materas de cemento instaladas en jardineras cubiertas de gravilla suavizaron el volumen de ladrillo y permitieron mimetizar los tragaluces en medio de una secuencia de árboles. El complemento, el mobiliario de teca, de Terra Arquitectura.
Las plantas se distribuyeron con la intención de exaltar aún más las visuales hacia los Cerros Orientales de Bogotá, y atenuar la presencia de las edificaciones vecinas.
Funcionalidad oriental
En los cuatro metros cuadrados que rematan este apartamento de tres niveles, la arquitecta Adriana Aristizábal decidió proyectar una terraza que se puede aprovechar de diversas maneras.
La teca, como el material por excelencia para exteriores, se convirtió en una piel que cubrió el piso y una larga banca que acentúa las dimensiones del espacio. Para enmarcarla, se dispusieron piedras de río que aportan un aire oriental. Los paneles de vidrio templado con soportes de acero delimitan la terraza sin sacrificar en nada la vista sobre Bogotá, dando al lugar una sensación de auténtica libertad.
La funcionalidad de esta terraza la convierte en el sitio preferido para las fiestas, a la vez que es un rincón ideal para otras actividades familiares y contemplativas.
Las plantas estratégicamente ubicadas le aportan un poco de verde a esta terraza con toque oriental.
Terraza-mirador
Fue concebida como una prolongación de la zona social, un lugar para disfrutar mejor de la vista sobre la ciudad. Se encuentra en un apartamento de dos plantas. La diseñadora de interiores Elizabeth Pineda la estructuró como otro espacio social, por lo que utilizó la misma paleta de colores del interior.
Para generar continuidad con el piso de sapán de la sala, al piso de teca se le dio un acabado similar. Alrededor de la mesa de cuatro metros de largo por uno de ancho, del mismo material, se incorporaron una banca de teca con soportes en macana, y unas cuantas sillas en fibras naturales.
Una cava de vinos situada en uno de los extremos y el tepanyaki y el BBQ, debajo de una pérgola de madera crean un ambiente especial y ofrecen lo necesario a la hora de organizar comidas al aire libre.