¿Después de diseñar y construir más de 25 casas en las afueras de Bogotá y 23 edificios en la ciudad, aplicando los principios del Feng Shui, estoy convencido de su utilidad, que se refleja en familias felices y empresas prósperas¿, afirma el arquitecto bogotano Mauricio Rubiano, quien habla sobre un tema que cada día gana más adeptos.
¿Muchos colombianos admiramos los profundos conocimientos de los orientales, especialmente de China y Japón, y en mi caso poder replicarlos a través de la arquitectura es una fortuna¿, asegura.
¿Cómo llega al Feng Shui?
Fue hace veinte años, cuando todavía estudiaba arquitectura en la Universidad Nacional y a uno de nuestros Maestros (así los llamamos con reverencial respeto) se le ocurrió repatriarse luego de pasar varios años en el Tibet y el Lejano Oriente, entre otros lugares.
Él trajo algo que llamaba ¿la perspectiva como elemento de diseño¿, que no se trataba de una clase de dibujo en tercera dimensión, sino del enfoque del diseño arquitectónico desde la perspectiva de la energía.
Entonces aprendí y entendí el Feng Shui como una variable profesionalmente importante que se debe tener en cuenta tanto como la vista, la topografía, la orientación, la luz, el espíritu del diseño y ¿obviamente¿ como el presupuesto y el deseo del cliente.
¿Por qué a tantas personas les atrae esta ciencia?
Reconozcámoslo, a pesar de la resistencia inicial que podamos tener, lo oriental, lo enigmático y lo misterioso nos atrae profundamente; más ahora, en medio de un mundo policultural y multifacético; así, el Feng Shui es para la arquitectura, lo que la Acupuntura es para la medicina; algo casi mágico, pero increíblemente aplicable.
¿Cuál es la relación con la vivienda?
El Feng Shui es el estudio de la energía en los ambientes que habita el hombre y las implicaciones del contacto con los elementos: el viento, el agua, la tierra, el fuego, el metal, la madera y el cielo a través de la arquitectura donde se vive: casas y apartamentos o también donde se trabaja: empresas y oficinas.
Se basa en el Bagua, un mapa octogonal preestablecido y sutil (ver gráfica y recuadro con las áreas) que se sobrepone al diseño del proyecto para la vivienda o el trabajo.
Para los entendidos, es algo similar a la Proporción Áurea que se superpone al diseño para hacerlo hermoso y armónico sin que podamos determinar muy bien el porqué. Lo cierto es que durante cuatro mil años las culturas antiguas han reconocido la sutil energía existente en las casas y en los ambientes de trabajo, y ¿en ese sentido¿ es normal que los arquitectos intentemos brindar a nuestros clientes un valor agregado.
Pero ¿hay algo de autosugestión?
Claro que sí. Cuando se adquiere o construye conscientemente un proyecto analizando el flujo de la energía, los usuarios se autoconvencen de que se atraerán las bendiciones de cada área.
Y es increíble ver como se van dando los resultados pero no es algo estático sino dinámico, una lucha constante que varía con el desarrollo de la vida, las relaciones, la familia, los eventos, los amigos y los enemigos, o mejor, llamémoslos detractores, simplemente, que son repelidos, ignorados y ¿finamente¿ olvidados.