El arquitecto quería transformar el tradicional recorrido monótono a lo largo de un ala comercial en una experiencia agradable y llena de sorpresas. La manera de hacerlo fue a través de detalles de diseño interior que desde el primer piso se manifiestan a plenitud.
Para acentuar y exagerar la proporción longitudinal del lote en el que se desarrolló el proyecto, el arquitecto ubicó las escaleras mecánicas y los ascensores en el punto central y alrededor, jardines proyectados a partir de plataformas o decks de madera que, en combinación con la gravilla, albergan las plantas y los puntos de descanso.
La presencia del agua refuerza la sensación de tranquilidad que se quiso proyectar. La idea era "llevar el paisajismo al interior del proyecto", señala el arquitecto.
Para armonizar con estos decks de madera, Arias también transformó los tradicionales antepechos de los niveles superiores en vistosas barandas en acero, vidrio templado y planos de sapán, que generan cierto ritmo en cada piso.
Estos planos de madera también enmarcan parte de la iluminación diseñada alrededor del vacío central. La presencia de la madera con el mármol café pinta y el porcelanatto en el piso, le garantizan al lugar ese aire cálido y fresco.
La plazoleta de comidas, ubicada en el último nivel también, vino a transformar por completo el concepto tradicional de comida rápida en un centro comercial por restaurantes "sentados a manteles". Dicha idea provino de quien entonces se desempeñaba como gerente general de galerías comerciales de Carrefour, Dimitri Rojas.
Los locales van de los 120 metros cuadrados hasta los 450. Todos se caracterizan por contar con una zona privada y un área más pública que a manera de terrazas se extiende hacia el exterior. Con marquesinas que pueden abrirse y cerrarse y terrazas al aire libre, la frescura del lugar está garantizada. La selección de los restaurantes armoniza con la de las tiendas para darle al lugar un cierto aire de elegancia.