Sus dos accesos son de gran importancia, uno conduce a su primer piso por la calle 82, y el otro, al segundo por la 81. Ambos son medios para establecer una franca comunicación con las dos vías de acceso.
Las fachadas desarrolladas en vidrio y aluminio le brindan al lugar una gran transparencia. La actividad de la calle se lleva al interior a través de estos grandes ventanales, mientras que hacia fuera se proyecta lo que promete vivirse al interior.
Sus 23.830 metros cuadrados de construcción se tradujeron en cuatro pisos. El primero, de comercio; el segundo, para la plazoleta de comidas y más comercio; el tercero, para un área de oficinas y el último, para una gran terraza destinada a eventos. Sus dos sótanos de parqueaderos y los 132 locales, con una altura de 4,3 metros, muestra la atención que se dio al diseño de los mismos para realzar lo más posible la actividad comercial.
Materiales a la vista y una paleta de color muy sobria marcan un estilo. El negro absoluto de la pizarra con el crema de la piedra Royal Veta y el concreto a la vista determinan el exterior, mientras que al interior el granito en los pisos y columnas, y el mármol en los muros, mantienen la armonía.
La sobriedad de estos materiales dejados al natural se ve exaltada con la luz natural que entra por la cubierta de su plaza principal, elaborada con vidrios blindados de 20 metros de alto, lo mismo que por sus fachadas acristaladas. El contraste lo ponen los puentes desarrollados en metal, acero y vidrio.