Por ello, la Dirección de Prevención y Atención de Emergencias (Dpae) sugiere tomar algunas medidas para evitar desastres, especialmente porque la primera temporada de lluvias en la región Andina se extenderá hasta finales de junio.
Cada ciudadano puede ayudar a disminuir las inundaciones y los deslizamientos evitando arrojar desperdicios, escombros o basuras al lecho de los ríos y quebradas porque estos no dejan que el agua corra libremente y pueden generar represamientos y, por lo tanto, anegaciones.
También es vital no dejar basuras en las calles fuera del horario de recolección, ya que cuando llueve taponan las alcantarillas de los colectores de agua y pueden generar inundaciones en las vías afectando los primeros pisos de las viviendas.
Es fundamental revisar las obstrucciones de pozos, sumideros y demás estructuras que impiden el desagüe de las aguas lluvias, así como el aumento de nivel en las alcantarillas.
También hay que verificar que las conexiones para la conducción de aguas servidas no presenten fugas y que las canales no estén taponadas porque al desbordarse dañan los techos.
A raíz de los sucesos por la ola invernal, la Dpae instó a los vecinos a informar sobre los cambios que puedan presentar ríos y quebradas como olor, color o aumento y disminución del flujo de agua. Para ello están dispuestas las líneas de emergencia 123 y el 116 del Acueducto de Bogotá.
Una de las medidas más importantes es que las personas que viven en zonas cercanas a ríos, quebradas o lagos estén muy pendientes de las alertas que declaran las autoridades y tengan previsto cómo van a proteger a su familia y sus bienes.
Precisamente, se recomienda organizar a los vecinos para hacer campañas de mantenimiento y revisión de las quebradas y, de esa forma, detectar zonas obstruidas por material o basuras.
En las ladera no se deben descargar aguas lluvias, basuras o desechos porque esto hace que el agua se filtre y se desestabilice el terreno. Lo mismo sucede con las excavaciones no autorizadas.
En caso de inundación hay que desconectar de inmediato los aparatos eléctricos, bajar los tacos de la luz y cerrar las llaves de paso de agua y de gas.
Cuidado con lo que traen los aguaceros
Las lluvias no solo producen inundaciones. Si las aguas que caen dentro de las casas y patios no se manejan correctamente también producen enfermedades, especialmente dengue.
Contrario a los que se piensa, un brote puede suceder en cualquier estrato porque el mosquito Aedes Aegypti -transmisor de la fiebre de dengue y la mortal fiebre hemorrágica de dengue- busca el agua limpia para poner sus huevos.
Por eso, el Ministerio de Protección hace un llamado a los residentes de casas, edificios y fincas de recreo para que mantengan rutinas de aseo y eviten los contagios.
Estos insectos viven en sitios ubicados por debajo de los 1.800 metros sobre el nivel del mar -es decir en el 85 por ciento del territorio colombiano- y se posan en el interior de las viviendas, en locales cerrados y otros sitios oscuros; en el exterior eligen los
lugares frescos y en sombra.
Las larvas viven en el agua durante una semana y después se transforman en ninfas redondeadas que, al cabo de un día o dos, dan paso al mosquito adulto, listo para picar.
Los huevos se incuban en todo tipo de recipientes en los que se acumula accidental o deliberadamente el agua, tanto al sol como a la sombra.
Entre sus criaderos favoritos se encuentran barriles, tambores, frascos, ollas, baldes, flores, tiestos, tanques, cisternas, botellas, latas de conserva, neumáticos, bandejas de refrigerador, estanques colectores, bloques de cemento, urnas funerarias, axilas de las hojas de las plantas, huecos de los árboles y otros sitios donde se deposita el agua lluvia.
El Ministerio de Protección informa que como no hay
medicamentos ni ninguna vacuna que lo prevenga es básico eliminar los criaderos poniéndoles tapas bien ajustadas a los depósitos de agua, fosas sépticas y pozos negros.
Niños, turistas y viajeros suelen ser las personas más expuestas a la transmisión del dengue.