A esto hay que agregarle que en Bogotá hay 5.000 policías frente a 90.000 vigilantes privados; 3.500 radios de comunicación oficiales frente a 20.000 privados; 180 patrullas de policía frente a 600 patrullas de las empresas de vigilancia.
Mientras que la FAC cuenta con 5.000 militares activos, una empresa grande de vigilancia privada tiene a su servicio el mismo número de uniformados.
Cifras como éstas hablan de la enorme tarea que tiene la Superintendencia que se enfoca no sólo hacia la ¿vigilancia de vigilantes¿, sino también a garantizar que escoltas, empresas transportadoras de valores o compañías de blindaje cumplan con las normas y no se salgan del control de las autoridades.
El ¿monitoreo¿ a las empresas de vigilancia
Es tan sólo uno de los frentes que maneja la Superintendencia, de ahí la importancia de esta institución, cuya función se centra en velar por que presten un servicio realmente profesional y, sobre todo, seguro para la ciudadanía.
Esto hace la ¿Super¿
Aunque son 132 las actividades que abarcan las funciones de la entidad, estas se pueden dividir en ocho grandes sectores sobre los cuales la institución tiene responsabilidad.
Las compañías de vigilancia
En Colombia existen 600 compañías de este tipo y 50 cooperativas que le deben rendir cuentas a la Superintendencia. Estas 650 empresas privadas tienen a su cargo un número determinado de vigilantes que han sido seleccionados teniendo en cuenta sus antecedentes penales y familiares, así como la experiencia.
La entidad está trabajando en profesionalizar el servicio a través del escalafón de los vigilantes y la asignación de una tarjeta profesional como la de los abogados o los médicos. Además, aumentará el patrimonio de las empresas como una manera de combatir a las piratas y adoptar un único uniforme como de uso privativo de estos vigilantes.
La Superintendencia adelantará campañas de concientización dirigidas a la ciudadanía, a través de la televisión, para que identifiquen las empresas de vigilancia privada legales y denuncien a las piratas.
Los departamentos de seguridad (escoltas)
Actualmente existen en el país 1.500 de estos departamentos, los cuales son vigilados al dedillo, más aún aquellos que, por el riesgo de sus protegidos, utilizan armas automáticas de uso restrictivo.
Los departamentos de seguridad tan sólo están autorizados para proteger a las personas asignadas y éstas, a su vez, deben demostrar que realmente necesitan esa protección. El tipo de armas autorizadas por la Superintendencia las adquiere el cliente en las entidades oficiales competentes.
Los blindajes
Aunque los niveles 1 y 2 de blindaje se pueden adquirir sin previo permiso de la Superintendencia, los de 3 en adelante sí son controlados estrictamente por ella.
Aquí hay un problema complejo, pues constitucionalmente se debe proteger la libre empresa y para nuestra entidad es muy difícil decirles a las blindadoras a quién venderles esta protección y a quiénes no. Sin embargo, estos carros no pueden caer en malas manos, por eso nos hay la obligación de controlar su asignación.
Las escuelas de capacitación
La Superintendencia supervisa y vigila el currículo, los profesores y la capacitación que les brindan estas escuelas a los aspirantes a vigilante.
Las escuelas de capacitación ofrecen cursos que, aunque no son de educación superior, sí responden a altos estándares de calidad y son dictados por expertos en cada área de la seguridad.
Los medios tecnológicos
Se han convertido en un campo muy importante para la seguridad privada, pues en cierta medida hacen las veces de vigilantes que les avisan a las autoridades, como bomberos y policía, si hay algún evento en curso.
La Superintendencia mira con lupa las empresas que ofrecen alta tecnología para evitar que les vendan a los ciudadanos, como sofisticados, equipos que resulten ser obsoletos.
Los asesores de vigilancia
Nadie, por más reconocido que sea en el medio de la seguridad, puede prestarles asesoría a empresas o particulares sin contar previamente con la autorización de la Superintendencia.
Esta vigilancia garantiza que los asesores sean profesionales y evita que, en caso de un evento, la empresa o persona afectada invierta en lo que realmente necesita.
Los caninos
Este es un renglón que el país apenas está conociendo y ya son varias, aunque no muchas, las empresas que entrenan perros para contrarrestar atentados terroristas, detectar droga o, incluso, descubrir dólares falsos.
Aquí entran en juego aspectos como la idoneidad de los entrenadores y las razas de los perros, pues no todas clasifican para los mismos oficios.
El transporte de valores
Este es uno de los sectores en que la Superintendencia de Vigilancia y Seguridad Privada tiene menos problemas. Además, son las únicas empresas de seguridad del país que están autorizadas para tener capital extranjero, pues su actividad no tiene que ver con orden público, sino con transporte.