Redacción
Carolina Soto Ramírez
Una casa que fue reconstruida en los años 50s es el sitio que el diseñador escogió para relajarse.
Desde afuera, una construcción colonial de colores vivos y que se destaca en medio de bonitas viviendas del centro histórico de Cartagena.
Las puerta azul en madera se abre y los primero que se destaca es un amplio espacio lleno de colores y detalles. Al lado derecho está la sala. Ahí es necesario quedarse para disfrutar tantos encantos e historias.
En medio de paredes blancas y estructuras en madera sin pintar, salen a relucir accesorios, tapetes, mantas y toda clase de telas distribuidas en pequeños espacios del mismo lugar. Por un lado, rayas de colores; por otro, una manta hindú con esos trazos y tonos que las caracterizan; y por los demás, círculos, cuadrados y atractivas texturas ¿que en su mayoría resaltan los colores-.
En los accesorios de la mesa de centro es protagonista el totumo; por supuesto, la madera no deja de ser relevante en la mayoría del mobiliario.
Para contrastar, un jarrón de cerámica azul y blanco y una lámpara comprada en un anticuario -con los mismos colores-. Detalles que sin duda atraen las miradas...
Un paso adelante y los ojos se ven atraídos por un espacio lleno de color: el comedor. Cada una de las sillas es caracterizada por un 'vivo' tono y el material predominante es la tela de hamaca.
Eso sí. No pueden faltar los detalles. Sobre la mesa hay una jarra de vidrio y colgado de una de las sillas, una colorida mochila. Por supuesto, hay cabida para una pintura; en este caso una palenquera.
Justo al lado, una columna sobre la que cuelgan móviles diseñados por Hernán y algunos canastos traídos de Brasil.
Allí mismo, la cocina. Se trata de un espacio muy caribeño ¿con toques del mediterráneo como siempre lo explica el diseñador- alrededor de una moderna nevera. De hecho la escogencia de este elemento fue intencional.
Justamente en este lugar se destacan un par de armarios hechos en caña flecha, más canastos brasileros, una columna en ladrillo y algunas plantas. La línea caribeña no deja de cobrar fuerza¿
Justo en frente uno de los lugares más atractivos y tentadores: la piscina. Aunque está en plena zona social no deja de tener contacto con el aire libre. Precisamente la idea del diseñador era darle ese toque ¿natural¿ que para este caso solo puede ofrecer la lluvia. Eso sí que es un espectáculo¿
Antes de seguir al segundo piso de la casa es necesario seguir a la habitación auxiliar. Una puerta doble en madera color azul es la encargada de dar la bienvenida. Adentro, más detalles caribeños, algunos lienzos y un particular baño. Ahí cobran protagonismo las piedras empotradas en el piso ¿como lo hay en gran parte de la casa-, los colores y el particular diseño de los accesorios. Todo, inspiración de Hernán.
Hacia el segundo nivel¿
Antes de llegar a la habitación principal atrae un elemento más: las escaleras. En ellas no es protagonista solamente el color blanco sino un camino en piedra que va por cada una y termina justo cuando comienza el ascenso al último nivel. Es un verdadero encanto¿
Ahora sí al entrar a la alcoba del diseñador lo primero que encanta es la claridad. Primero, él utiliza colores muy claros y una puerta grande que da salida a la terraza permite que se cuele toda la luz.
Los encantos son muchos: la colección de sombreros, las decenas de mochilas ¿en formas, colores y texturas diferentes-, el caballo de madera, las lámparas que cuelgan del techo y los bordados y figuras en las telas, no pueden pasar desapercibidos.
Ahora, un paso afuera y queda a la vista una espectacular terraza de dos niveles. Un bondadoso espacio embellecido con los colores blanco y azul y algunas dosis de verde. Por supuesto, al caer la lluvia, son sus gotas un aditivo en tanta belleza.
Las mismas gotas que pueden verse en el último piso de la casa donde el diseñador adecuó otra terraza. Allí no solamente se disfruta de la brisa, la bella vista y el sol, sino también de la belleza. Nada más placentero que un sitio cómodo y además atractivo. Aquí son también protagonistas los colores azul y blanco.
Y con ese ascenso termina el recorrido. Cada espacio contó su historia, cada rincón fue inspirado y cada centímetro fue pensado por su autor. Hernán Zajar, el reconocido diseñador de modas que lleva más de 20 años en su oficio demostró porque su talento ha traspasado fronteras. Su casa de descanso es una indudable muestra de cuanto tiene para impactar.