Redacción
Carolina Soto Ramírez
Esta vez la única cámara de filmación que había era la de los visitantes. Por varios minutos esta casa no debía ser el set de grabación sino su hogar; el recorrido se llevó como corresponde: siguiendo los pasos del invitado y escuchando con atención cómo cuenta la historia de su casa; ese el concepto.
Para empezar, los tonos ocres se roban parte del protagonismo. Alejandro incluso relaciona ese gusto con una fijación. Hacia cualquier esquina que mire la luz no deja de tornarse sutil y ¿marrón¿; pero ese es uno de los encantos del lugar.
En la sala comedor (como se dice cotidianamente), que es el primer lugar visitado, llaman la atención las pinturas ¿todas originales-, las antigüedades y el maximalismo.
Los lienzos tienen un especial significado para el actor. Tanto así que ocupan los mejores lugares de su casa -casi todas las paredes-. Más que los nombres de los artistas cuenta el nombre de la pintura.
Varias de ellas son autoría de Alejandro y de su visión artística han salido títulos como: La conquista, Mis seres del universo, y una acuarela titulada Mis putas tristes.
Sumado a eso, una escultura en hierro fundido que él llama La mujer y el espejo también de su autoría. Los demás elementos como la pieza en mármol sobre la mesa de centro, la máquina de escribir antigua y las granadillas artificiales del Perú, no fueron resultados de su inspiración pero sí de su gusto por la decoración.
El nivel aumenta
La visita en el primer piso culmina con el inicio de un ascenso. Para llegar al siguientes nivel de esta casa ¿especialmente vertical¿ como la llama Alejandro, es necesario seguir unas escaleras algo oscuras pero muy atractivas. La pared derecha es blanca, la izquierda es en piedra; ahí comienzan a salir a flote los particulares gustos del actor.
Antes de llegar, hay que detenerse continuamente para observar más pinturas. Entre ellas una llamada El reposo autoría de un amigo cercano del actor. Al lado de esta, un totumo y más escaleras.
El segundo piso es un amplio embellecido con lienzos, fotografías, velas y lámparas. Por supuesto, un mobiliario que sigue la línea tradicional de la casa, un sofá en cuero y los infaltables baúles; hay cinco en total.
¿Una de las cosas que más me gustan, además del arte, son los baúles. Algunos han sido heredados, otros obsequiados y otros, han llegado por el destino. Y la suma de todo eso da como resultado un escenario real¿, comenta el Alejandro y sigue el recorrido.
Un lugar de tesoros
Un par de pasos a la salida de este salón y ya comienza un nuevo ascenso. Las escaleras al tercer piso también están atiborradas de encanto. Las pinturas y las velas se encargan de ser los atractivos.
Este tercer nivel es uno de los favoritos por Alejandro, y según lo afirma, es uno de los más visitados por sus estudiantes. Allí está su nutrida colección de libros de cine, teatro y arte.
Y en medio de carátulas nuevas, viejas, coloridas, marrón, grandes y pequeñas, brillan algunos reconocimientos hechos al actor por su buen y largo trabajo en la televisión.
Hay por ejemplo, una placa de reconocimientos por sus 50 años de trabajo en la televisión. Otra, por su papel en la recordada novela Café con aroma de mujer, y otros premios más a su talento como actor e incluso como futbolista. En este campo se desenvuelve muy bien¿
Un comedor de color verde hace las veces de escritorio; la alfombra ¿sostiene¿ su guitarra y su cuatro llanero ¿sus consentidos- y un mueble de madera clara es donde reposa el switcher; todos los equipos para supervisar las escenas que se graban, la calidad de los actores y el acierto de los libretistas.
Al lado, una puerta que lleva al balcón. En ese sitio están varios elementos muy preciados por el actor. Entre ellos, un mueble de madera antiguo y con solo algunos rasgos de color, una silla de mangle, un móvil y una cometa obsequiada por uno de sus nietos. Después de ver todo eso comenzó el descenso.
fueron suficientes los minutos que transcurrieron para saber sobre este caleño que lleva 53 años de trabajo como actor, que adora el fútbol, colecciones pinturas originales, acepta decorar con velas, no tiene una sola cama en su casa ¿ por lo menos no a la vista, y que por estos días escribe una novela que intitula: Inventario de las culpas.
Lo demás, ya está contado.