Una vez la visita cruzó la puerta y después de la calurosa bienvenida de Robin, fue evidente que la zona social no era el sitio para quedarse muchos minutos ¿La razón? No está lista porque en poco tiempo se convertirá en un estudio de grabación.
Por eso, pasados algunos segundos, la invitación de Robin fue caminar hacia el segundo piso.
Antes de 'aterrizar', el cantante mostró uno de los elementos que prefiere para decorar: las velas. Según él, se trata de un objeto decorativo y que además equilibra la energía en su casa; por supuesto, hay que saberlas ubicar.
Una vez arriba, el primer lugar visitado fue el salón de televisión. A decir verdad, se trata de un lugar que invita a quedarse. No solamente el mobiliario y los accesorios tienen que ver con esa atracción. La forma en que Robin 'cuenta' su espacio resulta muy acertada.
Después de ahí, la visita sabía que había muchas sorpresas y por eso, no hubo preocupación alguna por el tiempo.
El recorrido continuó por la habitación principal que encantó por la presencia de colores claros, algunas velas amarillas y una cama enorme.
Vino luego el estudio: un espacio con mucho color; un sofá naranja y un policromático cuadro, se robaron toda la atención.
Llegó después la invitación a la habitación infantil. Allí, el color rosa y los juguetes fueron los protagonistas. Un lugar nada parecido al cuarto de huéspedes -muy blanco- donde el color lo tiene solamente una almohada en forma de hamburguesa. Eso sí, de no ser por el tamaño, cualquier podría confundirse.
Pasados varios minutos, inició el descenso. Antes de salir, hubo una visita a la cocina -un lugar poco frecuentado por Robin pero muy bien decorado-. De ahí una vez más a la puerta principal pero esta vez para la despedida.
Una cálida sonrisa se dibujó en el rostro de Robin y esa energía que caracteriza a los santandereanos se hizo presente. Antes de cerrar la puerta hizo la invitación a escuchar su nueva producción musical. Eso sí, ya varias de sus canciones suenan continuamente...