Hay que decirlo. La curiosidad tenía embargado el vehículo que transportaba hacia Usaquén (al norte de Bogotá) a todo el equipo de Metrocuadrado TV. Cada uno tenía ya construida una versión acerca del lugar y algunos se atrevían, incluso, a crear un perfil de Rosmery (la talentosa y bella actriz) en casa.
Afortunada o infortunadamente (difícil de saber) hubo tiempo suficiente para divagar, preguntar y simular la situación en casa de la actriz.
A decir verdad, muy pocos acertaron. Una vez Rosmery abrió la puerta principal (de un apartamento que roza los 100 metros cuadrados), quienes estaban ansiosos por entrar se encontraron con la sensualidad de la mujer en la pantalla chica, pero también con la mamá y empresaria que le imprime total seriedad a su vida ¿de puertas para adentro¿.
Todo eso fue posible percibirlo desde la primera sonrisa, y lo que vino después fue aún mejor.
Una calurosa bienvenida de Rosmery y todos apresuraron el paso hacia adentro; nadie quería un largo preámbulo¿
Y eso quedó muy claro cuando de uno pasaron a ser varios los entrevistadores. Un interrogante resuelto y con márgenes de segundos venía otro; para fortuna de todos, ninguna pregunta quedó ¿entre el tintero¿.
Por supuesto, era ella quien encabezaba el recorrido y todos no debían hacer más que seguirla. Así fue. Rosmery paseó por cada lugar y resumió sus encantos.
Para empezar, era necesario comentar sobre la máquina de coser antigua que ocupa el lugar más visible del apartamento: la entrada.
Se trata de uno de los muchos elementos que Rosmery utiliza para decorar. Este accesorio perteneció a su abuela y ella lo conserva con mucho cariño. Otros tantos, han sido adquiridos en anticuarios o simplemente, herencia familiar.
Aunque si de familia se trata, es ella la protagonista en este lugar. Además de los recuerdos, en casi todo tienen participación ella y sus hijos. Las fotografías, (familiares) definen completamente la identidad en este hogar; las pinturas, son todas autoría de su hija; los instrumentos musicales (interpretados por su hijo), son un motivo de reunión para todos; y los afiches que cuelgan por casi toda la casa, son una muestra del buen trabajo que hacen como empresarios (con Fusión, grupo organizador de fiestas).
Y por si fuera poco, es equitativo el número de visitas a todos los espacios del apartamento (no hay uno más frecuentado que otro, y todos se llevan el papel principal). La sala para departir, el estudio para cantar, las habitaciones para desconectarse del mundo, y la cocina, para encantar porque Rosmery además de apasionarse con la cocina tiene talento para ella...
Y de talento rebosa este lugar. Tanto así, que de haber encontrado otro interrogante para hacer, la despedida habría tardado un poco más. Sin embargo, la historia estaba contada, la entrevista realizada y los encantos 'maximizados'.