Producción periodística
Carolina Soto Ramírez
"Juan Pablo, el papá de mis hijas, y yo, fuimos los encargados de convertir este sitio en lo que es ahora.
Se sumaron las ideas de los dos y este es el resultado", comentó Natalia una vez inicio la visita oficialmente.
Minutos antes, el tema decorativo era tan importante como el maternal. Mientras la modelo y la periodista se preparaban para conversar y 'echar un vistazo' por todos los rincones del apartamento (tareas que se hacen simultáneamente), una charla de tinte muy informal las ocupaba.
El brillo de las zapatillas de Natalia (que entre otras cosas son diseñadas por el novio de la modelo y unos amigos) y el diseño de su blusa, entre otras improvisadas y cortas intervenciones, surgieron como preámbulo de lo que sería una visita bien particular.
Desde el principio hubo preguntas pero Natalia necesitaba unos minutos para estar lista y mientras tanto había que alimentar la curiosidad.
Y es que encontrarse con un lugar en blanco y negro, donde el comedor no tiene sillas, el estudio está ubicado en una especie de 'nicho', las lámparas son de un tamaño mayor al convencional y las arañas de plástico son decorativas, amerita unos minutos extras.
Por supuesto, ese tiempo adicional llegó pero después de haber hecho el recorrido pertinente.
La sala fue el inicio
Los sofás de cuero negro, que hacían parte de una sala de los 70s, funcionaron como primer escenario.
Se trata de un mobiliario que Natalia modificó a su gusto. La mesa de centro, para que siguiera la tendencia de color de todo el apartamento, fue forrada con un papel tapiz estampado (blanco y negro).
Los accesorios que había sobre ella generaban una especial atracción por sus colores pero era un elemento en particular el que se robaba las miradas: una lámpara roja en forma de labios. Era imposible no observarla de cerca y pasar los dedos sobre ella...
De ahí, un paso al comedor. Hay que decir que se trata de un lugar sin sillas pero no por eso es menos encantador. Fibra de vidrio, arañas de plástico, y decenas de piedras negras de mar, hacen el papel de acompañantes.