Emblema de buena arquitectura porque desde su construcción
entre 1964-70 estas tres torres de apartamentos llamadas "El Parque" diseñadas por Rogelio Salmona y rodeadas por la Plaza de Toros la Santamaría, el Parque de la Independencia y al amparo de Monserrate, han generado un concepto de ciudad y de espacio público que muchos proyectos de hoy soñarían tener.
Es por eso que vivir en las torres del parque es todo un placer cargado de historia y majestusidad arquitectónicacto Felipe Uribe de Bedout recibió el llamado de sus clientes, una pareja que deseaba remodelar su apartamento dúplex de 115 metros cuadrados, significaba "meterle mano" a un sitio con historia.
Como señala el arquitecto, "el ejercicio resultaba muy interesante porque partía de lo existente con la intención de satisfacer nuevas necesidades". Para lograr su cometido contó con el apoyo deltambién arquitecto Manuel Villa.
Una zona social amplia para recibir en casa por motivos de trabajo o placer, una cocina que permitiera deleitarse con la gastronomía y el gusto por cocinar, y un estudio generoso paradesarrollar actividades profesionales fueron los requerimientos.
Para lograrlo se eliminaron ciertos espacios que ya no eran útiles, como el cuarto de servicio, y se trasladó de la cocina a un nuevo punto. Al hacerlo, ésta ganó metros y se convirtió en lugar de gran protagonismo.
El diseño de sus muebles a medida y el manejo impecable de materiales como el granito en los mesones y el porcelanatto en el piso le dieron una nueva apariencia. La posibilidad de integrar o separar este espacio de la zona social a partir de una puerta corrediza que desde la sala se observa como un panel de madera y del lado de la cocina, se transforma en puerta-espejo, creó una sensación de amplitud.
El uso de espejos de manera novedosa y estética no se limita a este punto: a la derecha de la puerta principal se usó para ocultar la pequeña zona de lavandería ubicada donde estaba la cocina. Allí la puerta termina proyectando el paisaje urbano al interior.
La necesidad de aprovechar cada centímetro disponible llevó a los arquitectos a diseñar bibliotecas en los antepechos de las ventanas de la sala, que construidas en metal y enchapadas en madera, van ancladas a la pared dando la sensación de estar flotando. El diseño de estos muebles se hizo en consonancia con la geometría del apartamento, que se relaciona con la del edificio y del conjunto.
Transparencia y luz
En el segundo piso el aprovechamiento del área se da en la transformación delas cuatro habitaciones existentes en dos amplios espacios, uno, convertido en estudio y otro, en habitación principal.
Generar transparencia y llevar la luz al interior, era el problema
fundamental a solucionar. Desde la escalera original con pasos de
madera y concreto se ve tal intención pues el antepecho de llegada de la escalera se cambió por una hoja de vidrio templado.
El juego de transparencias también es evidente en el cerramiento del estudio que es una gran puerta corrediza de vidrio que empata en una puerta de madera que cuando está cerrada y genera un diseño interesante, y cuando se abre se vuelve parte de la carpintería del apartamento.
Como en el resto de la casa se mantiene el contacto con el exterior a partir de ventanales que recorren el lugar. Un gesto que sin duda realza el apartamento en el segundo nivel es la apertura del muro del baño principal, que se abrió al hall y se convirtió en un elemento que transformó por completo lo que podría ser un simple muro.
Darle a este baño mayor confort y algunos metros de más, hizo que se prolongara hacia la habitación en forma de una caja de vidrio esmerilado que enmarca la tina Y al sumar dos habitaciones, se consiguió crear una alcoba principal con una sala de estar.
Para Felipe Uribe de Bedout, quien en la pasada XIX Bienal Colombiana de Arquitectura recibió un premio por el Parque de Los Deseos de Medellín, "la arquitectura tiene que ofrecerle al usuario una experiencia física palpable capaz de conducirlo al goce íntimo"; en este apartamento tal goce viene de la creación de un interior con mucha calidez que valoró a tal punto el entorno exterior del apartamento, que se ocupó de llevarlo al interior y hacer que la luz entrara en el lugar y enriqueciera la arquitectura.
La presencia de la madera le marca un tono a la decoración. desde un pequeño butaco diseñado por Muriel Garderet hasta unas poltronas art déco tapizadas en ultrasuede amarillo. El contraste lo da el tapete de lana virgen oscuro.
Una puerta-espejo corrediza permite integrar o separa la cocina de la zona social. El diseño cuidadoso de los muebles del lugar es lo que verdaderamente define el uso del sitio como espacio de trabajo y biblioteca. Se abrió un vano en el muro que cierra el baño, par lleva luz a su interior. De noche el cerramiento del baño es transforma en una caja de luz.