George W. Reinberg pertenece a la generación de arquitectos de su país que se formó entre la agitación del verano revolucionario de París en 1968, y los rigores de la crisis petrolera de 1973.
Para él, la arquitectura ecológica va más allá de sustituir materiales tóxicos de construcción por otros que no lo son, dejar atrás un eficiente sistema de calefacción por otro más efectivo o instalar un sistema de energía solar. Como él dice, "la arquitectura ecológica es una en la que el edificio gana en independencia y autonomía".
Determinado por estos hechos, Reinberg se ha dedicado a desarrollar una arquitectura con una conciencia de la naturaleza y de sus recursos limitados, así como también de las necesidades del usuario.
Bajo consumo de energía
Como también lo señala, una buena arquitectura ecológica debe reflejar el medio cultural en el que se desarrolla, sus problemas y la última tecnología y, entre otras cosas, ser una mirada al futuro.
Por eso dicha arquitectura se soporta en una visión integral del edificio, en la que el contenido es más importante que el empaque o la decoración. Pero además de ser técnicamente eficiente, un proyecto ecológicamente bien concebido también debe ser consistente desde el punto de vista estético.
Para la muestra este proyecto de 70 casas vacacionales desarrolladas cerca de Viena, frente al lago de Neusiedler sobre la franja de humedal que lo rodea, en una zona ecológicamente sensible. Este complejo de vivienda se diseñó en forma de racimo en cuatro islas artificiales. Todas se conectan entre sí por medio de plataformas de madera y, a través de dos puentes, con el
terreno firme.
Estas casas de bajo consumo de energía se han desarrollado en
unidades que van de los 40 m2 a los 112 m2. Teniendo en cuenta la fragilidad del terreno y el clima a lo largo del año, se construyeron sobre pilotes.
La base del diseño, en el que se destaca el uso de elementos prefabricados de madera, es una plataforma y un muro de concreto que separa la zona de habitaciones abiertas hacia el sur con grandes ventanales que dejan pasar la luz del sol en el invierno, del área de servicios enfrentada al norte, que se cierra para proteger la casa del calor del verano. En cuanto a sus fachadas, este y oeste varían de acuerdo con la posición de la casa frente al lago.
Las casas están protegidas por un sobretecho que las cubre totalmente durante el verano y permite que el sol entre en el invierno. Del techo cuelga la terraza, que se prolonga en forma de embarcadero.