El diseño superó el reto de construir un apartamento moderno con bajo presupuesto.
Esta remodelación, como bien dice Andrés Castles, arquitecto del apartamento, supo sortear y poner a favor las limitaciones iniciales de presupuesto.
Diseñado hacia finales de los años ochenta, en este apartamento remodelado en 2005, Castles, atraído desde siempre por el racionalismo de principios del siglo pasado y el modernismo brasilero, se fue por una propuesta limpia y sobria, en donde obviamente tuvo que hacer un proceso de racionalización de los materiales, logrando un resultado exitoso y muy contemporáneo.
"Mi intención era lograr unos espacios diáfanos, aprovechando la luz que entra y la naturaleza circundante, creando una comunicación visual y luminosa en las dos fachadas.
El edificio cuenta con unas zonas verdes importantes. Por un lado colinda con una quebrada en donde se levanta un lindo chiminango y hacia el otro lado está la calle con un impresionante algarrobo.
Estos árboles son patrimonio de la ciudad y el sector se constituye en un pulmón de Medellín. Mi interés por los materiales me llevó a buscar una solución acorde además con el presupuesto¿.
Luz y espacios abiertos
Una de las grandes premisas en este proyecto era convertir un apartamento convencional, de espacios muy cerrados, en una especie de loft para una pareja joven, donde la definición de los espacios se hiciera a través de elementos estructurales o de paneles corredizos que permitieran determinar zonas independientes.
El apartamento cuenta con tres núcleos esenciales: uno social, compuesto por sala, comedor y cocina. El estar que funciona como un espacio de transición entre el área social y la zona más íntima del apartamento. Y el núcleo de la habitación principal.
En línea con la filosofía de mantener espacios abiertos, donde nada quede oculto y todos tengan la libertad de moverse, la sala, el comedor y la cocina se integraron. No hay que olvidar que se trata de gente joven, con una gran actividad social que gira en buena parte alrededor de la cocina.
La intervención en este caso consistió en derrumbar el muro que separaba dos cuartos, para lograr un mayor espacio y disponer una vidriera de lado a lado, conectada a un balcón que permitiera una generosa entrada de luz.
El muro que sostenía la cumbrera de la cubierta se reemplazó por una viga a manera de caballete apoyada en dos columnas metálicas, muy en el estilo de la arquitectura brasilera de los años cincuenta y sesenta. ¿La intención era crear un espacio generoso, conectado a un balcón, de manera que cuando se abren las puertas se genera un ambiente increíble¿, comenta Castles.
¿Queríamos aprovechar también la luz, que en este caso se filtra entre las ramas, generando un juego de luces y sombras con las hojas de los árboles y el movimiento geométrico de las persianas.
El piso en este caso se convierte en una superficie donde tiene lugar ese juego¿. La división entre sala y comedor quedó definida a partir de la viga cumbrera del techo.
En la cocina la división se hizo más enfática a través de un cielorraso descolgado que delimita y disminuye la altura, generando un espacio más recogido.
La barra en la mesa de la cocina permite una integración social muy agradable. Como una extensión del espacio social, marcando la ruta hacia la zona privada de la casa, aparece el estar, un espacio versátil, abierto, que ha sido habilitado como estudio donde están dispuestos el televisor, la biblioteca y el equipo de sonido.
Finalmente está la habitación principal, separada del resto de la casa por uno de los paneles corredizos en madera. En ella se repitió el mismo esquema de la sala y el comedor. Se eliminó un muro entre dos cuartos y se dispuso una viga sostenida por dos columnas cilíndricas.
"Aquí vuelve a jugar el tema de la luz y del espacio generoso que se puede ampliar al balcón".
Cabe mencionar el tema del baño principal, en donde si bien se trata de dos servicios completos, éstos están integrados en un mismo ambiente, reforzando la idea de los espacios abiertos y generosos. Los paneles vuelven a aparecer acá, para separar la zona de la ducha y del sanitario.
Materiales bien pensados
Dadas las condiciones del presupuesto, el arquitecto practicó una racionalización de los materiales acorde con su concepción de un espacio limpio, sobrio, de pocos elementos.
"No se trata de un espacio minimalista, esa no es mi intención. De hecho, como digo yo, esta casa no está aún terminada. Sigo pensando en muebles móviles, en elementos que la vayan enriqueciendo y alimentando".
Una de las decisiones fue cubrir el piso en cerámica con pintura sintética blanca, convirtiendo el suelo en un elemento unificador del apartamento. Otra fue experimentar con la madera en los muebles y en
las superficies. Por ejemplo, la cocina es en mirto y los paneles en wengue y haya, y en algunos casos se usó fórmica de colores.
"Creo que ese fue el reto: lograr un espacio especial y personal poniendo a favor lo que al principio parecía una limitación. Digamos que esa condición era una invitación a hacer lo mejor con lo que teníamos".
Para Andrés Castles, quien colabora actualmente en el área de diseño de Almacenes Éxito, se desempeña como profesor de la Universidad Bolivariana de Medellín y dirige su propia firma de arquitectos, su idea del diseño y de la arquitectura es crear escenarios propicios donde puedan ocurrir las cosas, no obstante las limitaciones que se tengan para ello.