Frente a la sala
Las propuestas de cocinas del momento, en las que tanto los muebles como los utensilios se caracterizan por su diseño, permiten que este punto de la casa se conciba como un espacio abierto donde se cocina y también se puede comer, gracias al diseño funcional de su mesón que facilita la realización
de varias funciones.
Este diseño permite una gran área social cuya paleta de color compuesta por blanco, negro y fucsia, complementa muy bien el estilo de la cocina.
Abierta al comedor
En una casa en la que la actividad culinaria es el centro, la cocina se encuentra integrada al comedor en una relación totalmente franca y abierta.
Teniendo en cuenta la factura de la cocina y sus acabados, se eligió una mesa de comedor en madera, con acabado tipo wengue, que se complementa muy bien con la paleta cromática de la cocina.
Con esta propuesta de diseño, tanto la preparación de las comidas como su puesta en escena en la mesa se consideran parte de una misma experiencia que se vive abiertamente.
Cocinar hizo al hombre, señalan los especialistas en temas gastronómicos, así que poner en el centro de nuestra vida la cocina no es otra cosa que darle el valor que le corresponde a una actividad que nos tiene andando por el mundo. El asunto está en hacerlo con estilo y sin perder de vista la funcionalidad.
Los avances tecnológicos aplicados a los equipos de cocina y a su mobiliario permiten contar con cocinas de factura impecable como ésta que es el centro de un espacio que se vive de cuatro maneras distintas. Todas, inspiradas en la franqueza con la que se conciben los espacios hoy día; la integración que se da de unos ambientes
con otros y un diseño y decoración que invitan a ¿vivirlos¿.
En este caso el punto de partida es una cocina cuyos muebles fijos, un mueble empotrado en la parte alta para almacenar, un mesón de trabajo en la parte baja y una isla en el centro en la que se ubicó el punto de cocción con espacio para comer y trabajar en el lugar, lo definen todo.
Conectada al lugar de trabajo
En ocasiones un pequeño apartamento se convierte en el centro de operaciones de un grupo de trabajo, que se ¿toma¿ todo el espacio con un mobiliario flexible y práctico que se adapta a todos los escenarios y que, además, permite la comunicación franca entre equipos, gracias a un objeto, la mesa, que hace las veces de eje en el trabajo colectivo.
Así se da la interconexión, la interacción grupal y el trabajo individual de forma dinámica. Esta propuesta se ajusta muy bien a actividades como la de los diseñadores, arquitectos, creativos y equipos de ventas, en los que la comunicación de unos con otros es fundamental.
El centro de un apartamento
Cuando la vida cotidiana se desarrolla en un solo lugar hay que optimizar los espacios y utilizar los muebles y los accesorios para delimitar los usos del lugar de manera virtual. Al llegar al lugar una cocina delimitada por los muebles y una propuesta en isla resultan determinantes.
Allí, discretamente el comedor se resuelve con un par de sillas frente al mesón. El área social se define con un tapete que contiene todos los elementos de un espacio de encuentro: un sofá ovalado, un par de mesas auxiliares y una poltrona. Como remate en este apartaestudio está la cama.