En este nuevo local, los hermanos Jorge y Mark Rausch trabajan juntos para ofrecerle a los visitantes una experiencia gastronómica interesante, que combina lo mejor de un ¿deli¿ neoyorquino con platos ligeros y deliciosos con las exquisiteces de una pastelería europea.
El resultado es un local donde se ofrecen bizcochos, panes, así como una selección de productos especiales como especias, vinos, tés y conservas.
Lograr que en un mismo sitio se vendieran, probarán y hasta se pudieran tomar clases de cocina fue el trabajo de la arquitecta Orit Feldman Hoschman quien intervino una casa de los años cuarenta para tal fin.
El respeto por ciertos aspectos de la casa se deja ver en muchos elementos como las columnas de piedra, la escalera de madera y hierro que conduce al segundo piso destinado a oficinas y el salón de clase, lo mismo que en la obra en madera de todo el local.
Los cuatro ambientes que se proyectaron están definidos por el uso de ciertos materiales en cada uno de ellos.
El primero es una terraza de cara a la calle definida por su mobiliario y el piso de granito modulado como si fuera un deck de madera.
Luego se presenta el primer ambiente interior destinado al área de exhibición y venta de panes, tartas y bizcochos y otros productos que se disponen en estantes y mostradores bajo el nombre Rausch, trabajado en tonos café y fucsia, con un propuesta gráfica realizada por Juan de Castro. Esta área muy bien iluminada está demarcada por un cambio en el material del piso que aquí es un mármol en tonos claros.
Luego se desarrollan dos ambientes dispuestos para sentarse y disfrutar de sus especialidades gastronómicas.
El primero de ellos también delimitado por un piso de sapán en donde alrededor de una chimenea y con un toque muy parisino se dispusieron sofás tapizados en terciopelo acompañados de mesas de madera y vidrio. El proyecto en el primer nivel remata en una terraza que está enmarcada por un muro de piedra por el que rueda el agua.
Entre tanto, en el segundo piso, se situaron las oficinas y el espacio diseñado especialmente para responder a las necesidades de un área didáctica: cinco puntos de cocción y una isla con otro más para el profesor determinan el lugar, En este punto la arquitecta trabajó de la mano con Corona.