Tanto Ana María Garzón como Bernardo Castro encontraron en el cuero su medio de expresión. Lo que a ella más le atrae de trabajar con el material es que con la ayuda de sus manos pueda convertir un pensamiento en un objeto. Y a él, transformar el cuero, ¿hacerlo vivir y brillar, y que adquiera cierta textura¿.
Para ambos es importante el rastro de la mano en el oficio. Comparten la idea de que la elaboración de objetos de manera artesanal produce piezas que llevan consigo el sentimiento de quien las hace y del momento de su manufactura, por eso ¿ninguna es idéntica a otra¿. Esa es la experiencia del taller.
Su historia conjunta con el cuero comenzó en el 2003, cuando Ana María, diseñadora industrial, terminaba su programa de madera en la Escuela de Artes y Oficios Santo Domingo, institución en la que trabajaba en el departamento de diseño.
En el caso de Bernardo, en 1999 había tomado el curso de cuero en la Escuela con uno de los grandes maestros, el boyacense Justiniano Alfonso, y luego en el Sena, estudió manejo de maquinaria para producir moldes y patrones.
Su fascinación por el material y su habilidad para trabajarlo muy pronto lo llevaron a ser profesor en la Escuela de Materias Primas y Herramientas, y Tafilería (uso del cuero para la elaboración de objetos utilitarios).
Uniendo fuerzas decidieron participar en las ferias que organiza la institución con la intervención de estudiantes y egresados de los talleres. Tuvieron éxito integrando los diseños de ella con las destrezas técnicas de él en piezas que combinaron el esparto con el cuero.
Sin temor al proceso de ensayo y error, saben que en la búsqueda de algo nuevo siempre están presentes ambos. Elaboran sus contenedores con la técnica de matricería y estructuración, a base de cartones odenas, combinándolos con materiales como el acero y la guaya metálica.
Sus exploraciones los han llevado a producir hasta hieleras, utilizando cuero (hidrofugado), que es impermeabilizado con emulsiones a base de silicona.
¿Una vez se conocen las técnicas, el arte está en saber mezclar materiales¿, dice Bernardo. Eso es lo que ellos vienen haciendo desde hace dos años a partir de cueros curados naturalmente (al tanino), con extractos de plantas como el quebracho, el castaño, la acacia y la mimosa, o bien, tratados con minerales.
El resultado: un trabajo artesanal que se aprecia en esta serie de contenedores que reflejan su compromiso con el material, lo que ya les ha merecido un reconocimiento y su participación en Expoartesanías, feria en la que también estarán este año.