Decir que la casa emerge del lugar no es una mera metáfora cuando se habla de arquitectura en tierra, en especial, de esta vivienda cerca de Barichara. No sólo porque es la tierra del sitio la que se utilizó Para su construcción; también porque las técnicas constructivas tradicionales, la mano de obra y los Materiales son locales. Para el arquitecto Camilo Holguín su interés es establecer una buena relación con la naturaleza y el entorno.
Desde su época de estudiante de la Universidad de Los Andes, se interesó por la arquitectura bioclimática, graduándose con una tesis sobre el tema. ¿Esté donde esté, mi arquitectura estará conectada con el entorno¿, dice. De ahí Nativa, el nombre de su firma. En esta casa, emplazada en la parte alta de un lote de 2.000 metros cuadrados, el arquitecto se dio a la tarea de realizar una nueva interpretación del entorno, pues ya suman siete sus casas construidas en el sector. Esta vez contó con la colaboración del arquitecto Andrés Rubio.
Retomó la tipología del caney como ¿un solo cobertizo donde todo ocurre¿ para desarrollar el proyecto. Bajo una cubierta de 13 metros de largo por 15 de ancho que se concibió como una nave central y dos laterales, se generó un área social compuesta por sala y comedor, cocina, estudio, dos habitaciones, un par de baños y dos terrazas, una delantera en forma de L y otra trasera con barbacoa. A la casa se accede por el centro. A la izquierda se hallan la sala y el estudio, apenas cerrado por un tabique, elaborado en madera rolliza, para facilitar la ventilación e iluminación.
A la derecha se encuentran el comedor y la cocina. Para delimitar estos espacios, que han sido concebidos de manera integrada y