Uno de los grandes retos a la hora de hacer una remodelación es lograr un espacio fresco, con identidad propia, respetando y rescatando elementos de la construcción original. En esta casaquinta de Usaquén el arquitecto bogotano alcanzó tal objetivo.
De la vieja casa se conservaron la fachada y parte de su esencia colonial y sobre ella se levantaron no uno sino dos locales: 80 Sillas y Osaki. Se partió de una casa con excelentes proporciones, muy bien conservada, con su zaguán, el solar, el patio central y su corredor. ¿Hicimos en esencia tres cosas: dividir la casa en dos, armar nuevas baterías de baños para que cada restaurante contara con su propia unidad e intervinimos dos espacios exteriores: el solar en Osaki y el patio central en 80 Sillas¿, anota el arquitecto.
En 80 Sillas
Al restaurante 80 Sillas le correspondió la entrada principal de la casa con su zaguán, así como el patio interior. El primer cambio se hizo en este espacio, cubriendo el piso de piedra y colocando sapán como un elemento unificador.
En el resto de los pisos se puso tablón viejo, logrando un efecto rústico. En esta misma línea se respetaron los cielorrasos en chusque. El salón ya existente se convirtió en comedor interior y la intervención en este caso se hizo en el mobiliario. Como se trata de un área alargada, se crearon unos espacios curvos en mampostería para romper un poco con la linealidad.
En el patio se colocó una carpa retráctil, una suerte de ventana al cielo. En este espacio se levantó además una pérgola montada con vigas de construcción y tubos petroleros que quedaron al descubierto. Un elemento importante acá fue el diseño de la cocina. Siguiendo la tendencia actual de sugerirle al público lo que ocurre en dichos espacios, esta tiene un diseño abierto. En la puerta de entrada, un panel de vidrio le aporta modernidad al lugar y anuncia el espíritu contemporáneo y fresco de la remodelación.
Siguiendo un estilo
En el caso de Osaki, el diseño se hizo siguiendo los lineamientos de los otros restaurantes que ya existen en la capital. Algunos elementos como las mesas en madera, los tonos más bien neutros del mobiliario y la decoración, el ambiente limpio y sencillo, se mantuvieron en este local. Encontramos el mismo juego entre exterior e interior, que vuelve muy dinámico el diseño del restaurante.
Nuevamente el piso se convirtió en elemento unificador. Se dispuso todo en pizarra en el interior y en el exterior se instaló un deck también en sapán. El comedor, que inicialmente albergaba sarios espacios, se abrió en uno solo y allí la decoración es muy sencilla: mesas en perillo con unassillas negras de estilo simple y franco. La barra en madera en el interior se acopla perfectamente al mobiliario y al resto de la casa.
En lo que correspondía al antiguo solar se generó la terraza y se conservó parte del jardín, con lo cual se logró un ambiente delicioso, independiente y refrescante. La pérgola que se instaló en la terraza es imponente y enmarca muy bien este rincón. Está también montada con vigas de construcción y tubos petroleros al descubierto. La iluminación aquí es mucho más fuerte pues se colocaron tanto lámparas de piso como focos en los árboles del jardín.
De esta forma el exterior pasa a jugar un papel protagónico durante la noche. Uno de los temas recurrentes en los restaurantes Osaki es el de la cocina a la vista, donde no hay puertas y toda la operación se desarrolla a través de una ventana que sugiere lo que está ocurriendo adentro. Si bien en esta casa se pudieron crear dos ambientes con identidades muy definidas, existe una unidad entre ellos, que revela un mismo gusto y un mismo lenguaje que se sienten en el trasfondo del diseño.