Zuka es un nuevo restaurante de cocina europea en Usaquén en el que la invitación a probar un pavo, un cordero y un pato preparados ¿a la minuta¿ se da en medio de un ambiente acogedor alrededor de chimeneas en el primer y segundo piso.
Como lo anota Rafael Niño, socio y gestor de los platos europeos con tendencia mediterránea que allí se sirven, la idea es que el visitante se tome su tiempo para comer; por eso se cuenta con 85 referencias de vinos, en especial chilenos y argentinos, tipo reserva, que invitan a tomarse un momento para su disfrute.
Generar un espacio agradable y confortable donde se come sin afán fue la tarea de la firma Proyecta. Se hacía indispensable generar un motivo visual, un elemento que sobresaliera del conjunto y que llamara la atención, brindándole una vista al restaurante.
Ello se logró con el patio trasero convertido en una agradable terraza teniendo como punto a favor dos árboles adultos.
A partir de ellos se dio una propuesta paisajística y se determinó la llegada de más plantas y flores para acompañarlos, que se dispusieron en contenedores de hierro oxidado.
Para el amoblamiento se eligieron sillas de hierro forjado con asiento y respaldo en zuncho y como marco de todo, un piso de cemento de agua color vainilla que embellece el lugar con su textura y aporta calidez.
Ya en el interior una arquitectura de formas puras se manifiesta desde su fachada. Un diseño limpio y transparente es el punto de partida. A ello se le fue sumando, como tema constante, el hierro oxidado utilizado en la puerta principal, la escalera y las barandas del segundo piso.
En cuanto al color, este se manejó no solo en las paredes sino en el mobiliario. El muro que funciona como marco y telón de fondo de todo el ambiente se intervino con pintura dorada y sobre ésta se plasmaron arabescos barrocos en negro.
El complemento es un mobiliario fresco y alegre en tonos cereza con dos tipos de sillas para acompañar las mesas y sofás de ampostería que atraviesan de lado a lado el lugar.
La mezcla de estilos planteada en la decoración también se hizo evidente en ciertos adornos instalados aquí y allá. Al vacío central, por ejemplo, llegaron unos canastos colgantes de inspiración neoclásica en metal que hacen las veces de materas o candelabros.
También hay que destacar las lámparas en tela de la barra del bar en las que se combinan varios tipos de textiles en los mismos tonos cereza y beige, que se repiten en el lugar como los colores que inspiraron todo el diseño.
Como este no era un espacio muy grande, el trabajo consistía en hacerlo ver amplio y transparente. Por eso se prolongó el interior el comedor del primer piso hacia el patio mediante el uso de puertas corredizas en vidrio, que cuando se recogen y se ocultan totalmente dentro del muro, eliminan cualquier barrera que pudiera existir entre el comedor y la terraza.
Esa misma franqueza del diseño al interior también se percibe desde el exterior, ya que el transeúnte desde la calle puede ver lo que pasa en Zuka gracias a los grandes ventanales en fachada.