La historia de la firma Arquint es una historia de amor y de visión.
La colombiana Marcela López, arquitecta y diseñadora de interiores, y el español, también diseñador de interiores Trino José Sánchez, además de ser pareja, integran la firma y han logrado establecer una práctica exitosa en el diseño interior de espacios comerciales, restaurantes y hoteles en España.
Se encontraron en la Universidad de Salamanca especializándose en Diseño de Interiores y desde 1997 empezaron a trabajar juntos en Benidorm, cambiándoles la cara a espacios comerciales y a restaurantes con sus diseños y remodelaciones que, poco a poco, les fueron mostrando tanto a los dueños de los locales como a los asistentes que vale la pena invertir en diseño interior.
Según Trino, ¿la gente debería ver el diseño interior no como un gasto sino como una inversión¿, pues, como se sabe, cocinas y comedores funcionales conllevan mayor rendimiento y ahorro de recursos en la operación de un restaurante.
Para Marcela, ¿la comida es todo estética, así que con el diseño de un restaurante se trata de dar el máximo placer a todos los sentidos¿.
Arquint, que se estableció en Bogotá en marzo de este año, recibió en 1999 el premio AICO al comercio vanguardista por el almacén Franfer Casual; en 2001 otro por el almacén Dallas y en 2005 se reconoció su labor con el Premio Jeturbe a la ¿Empresa del Año¿.
Aunque también diseñan casas, Marcela y Trino se sienten muy cómodos creando almacenes, restaurantes y hoteles por su efecto inmediato en el público y la manera casi instantánea como ¿la gente siente los espacios¿.
Por eso cuando se sale a cenar a Benidorm, tal vez se termine en alguna de sus obras.
Aquí les presentamos algunas: La Brasería, Endavant y La Terraza de Milord¿s.
La Brasería, sobriedad en rojo y plata
Este restaurante se especializa en preparaciones a la brasa que llegan a la mesa en forma de ¿tapas¿, pequeñas porciones de distintos alimentos que permiten armar una comida a partir de varios platos.
Su diseño se generó dentro de un concepto que Trino José Sánchez define como ¿urbano¿.
La idea era lograr un espacio sobrio en el que se diera cierto dramatismo, efecto que se consiguió con la combinación de varios elementos: el manejo del color, la iluminación y la mezcla de materiales.
En cuanto a colores, el negro aparece en la cerámica de Saloni utilizada en la fachada del local a la que caracteriza su ventana horizontal, en los pisos y muros interiores; el rojo está en el sofá corrido en cuero capitoneado que aporta mucha energía al lugar.
Y por último, el plateado, que contribuye a darle un toque de sobriedad al conjunto, que se presenta en las Wire Chairs de la firma Vitra y en las mallas metálicas que visten los muros blancos, elementos que evocan las rejillas de las brasas.
Lo que definitivamente contribuye al efecto final es la iluminación halógena dispuesta estratégicamente para exaltar distintas áreas de este restaurante de 110 metros cuadrados.
La iluminación desempeña un papel tan especial en el sitio ya que las lámparas de mesa en acero inoxidable de DAB dispuestas en la barra de madera de ébano se convierten en elementos divisorios entre los comensales que se sientan allí, gracias a que se pueden correr de un lado al otro.
En este aspecto no se escatimaron recursos, también se recurrió a la firma italiana Catellani & Smith.
La mano del diseñador está en todo. Por ejemplo en los soportes acrílicos para copas y botellas y en la elección de pantallas de plasma para exhibir la oferta de ¿tapas¿ del lugar en reemplazo de la tradicional vitrina.
Endavant, una arrocería llena de energía
Los 350 metros cuadrados que conforman este restaurante especializado en arroces se aprovechan creando cuatro espacios que ofrecen a los visitantes distintas posibilidades para disfrutar del lugar a lo largo del día, pues se abre desde el desayuno hasta la cena.
Por eso, para Trino José Sánchez era necesario generar distintos ambientes, ligeramente separados uno del otro, a través de niveles que permitieran ¿vivir¿ el salón, desde una postura totalmente casual como lo puede ser la atención en una barra con un mostrador para escoger lo que se va a comer, hasta un servicio formal en mesas vestidas.
También se recurrió a paneles de vidrio para separar los espacios sin generar comedores cerrados.
En este sentido, el uso del color fue determinante. La combinación del naranja con el blanco se presenta desde su fachada desarrollada en una resina fenólica, ¿antigrafitti¿.
Este par de colores también se combinan en el mobiliario, tipo cafetería, de la firma italiana Pedrali, y en los muros.
Como complemento están las fotografías inspiradas en las especialidades de la casa, las cuales están impresas en vinilo de plata, y contribuyen a personalizar los espacios, además de crear un efecto visual.
La iluminación también es especial como lo deja ver el protagonismo que se le dio a las lámparas metálicas de Catellani & Smith.
Y para ofrecer un total confort a los 200 comensales que se pueden atender a un mismo tiempo, se realizó un trabajo acústico instalando cielorrasos en drywall perforado que atenúan la reverberación del sonido.
Pero quizá lo más importante, y algo que la gente no ve pero que sí siente, es el desarrollo de sistemas de trabajo eficientes dentro de la cocina, sin circulaciones cruzadas que pongan en peligro a quienes trabajan con fuego y cuchillos, y diseños que establecen protocolos muy precisos para la llegada de la materia prima a la cocina, la salida de los platos al comedor y el regreso de la vajilla después de una excelente comida.
La Terraza de Milord¿s, fresca cafetería de playa
El ambiente fresco y relajado de La Terraza de Milord¿s, local de 120 metros cuadrados que se extiende en un deck de madera frente a la playa de Benidorm, se da gracias a la selección de materiales y colores por parte de su creadora Marcela López.
Hay que empezar por mencionar cómo se buscó inspiración en los mismos alimentos.
Un buen ejemplo es la cocina de 40 metros cuadrados diseñada entre un cubo de cristal que se cubre con una imagen de alguna de las especialidades de la casa.
También hay que destacar los anuncios de algunos platos y la manera como se intervinieron los dinteles de madera con palabras que aluden a la comida.
La elección de materiales refrescantes como el porcelanatto en color gris para el piso, la madera de cebrano como revestimiento de muros, el corian blanco en la barra y el uso del color en ciertas paredes ayudaron a crear un efecto especial en esta ¿cafetería de
playa¿ que abre desde las 9 a.m. hasta las 3 a.m y se precia de ofrecer jugos de frutas exóticas preparados al instante.
La iluminación también jugó un papel fundamental.
Se utilizó iluminación de piso, lámparas colgantes de diseñador sobre la barra, como lo muestran las versiones coloridas de Kartell, y otras lámparas de la casa DAB de España sobre las mesas, acompañadas por sillas ligeras y sofás corridos.
Aquí, como en los otros restaurantes, se da un trabajo que se define por los detalles, los materiales, la iluminación y la ergonomía para que la experiencia final del comensal sea plena.