Esta casa que ha sido objeto de dos remodelaciones, una en la década de los ochenta por el arquitecto Pedro Gómez Navas y la segunda por su sobrino Juan Pablo Gómez Arizmendy, ofrece a sus huéspedes un ambiente de tranquilidad en medio de sus paredes y arquitectura típica de la región.
Al rededor de su gran patio central se distribuyen las ocho habitaciones, cuyas puertas inspiradas en un diseño tradicional le dan un toque lugareño que además permite el paso de aire y luz.
Por otra parte en el solar se pueden realizar diferentes actividades en torno a la pileta que hace honor a los renombrados artistas y artesanos de la región que trabajan la piedra.
La posada en general ofrece un paisaje cautivador desde su comedor con vista al jardín, la piscina y los bancos de piedra ubicados por todo el lugar. El encanto de La Nube le debe mucho al sabor local que hace de la arquitectura de Barichara un invaluable patrimonio digno de visitar.