La tarea consistía en desarrollar una casa grande y sólida, que por su naturaleza como lugar de vacaciones, fuera una casa definida por su función social, donde el aprovechamiento del paisaje determinara la composición arquitectónica.
Por eso frente a los 900 metros cuadrados de área construida hay igualmente otros 900 metros cuadrados de área de terrazas y jardines. El diseño establece una sensación contrastante entre la fachada discreta determinada por un muro, y la fachada posterior abierta a los jardines y al paisaje.
Cerrada en su fachada de acceso y abierta hacia la piscina y la
vista, la casa proyecta un ambiente de amplitud que se percibe en
todos sus espacios.
Dos rectángulos que se entrecruzan
La firma de arquitectos Promover Arquitectura, conformada por
Roberto López y Juan Carlos Trujillo, emprendió este proyecto en
un lote de 6.200 metros cuadrados.
Dos rectángulos entrecruzados determinan la distribución de la casa. Por un lado se encuentra el ala de habitaciones y del otro el área social, y en medio de ambos, en el corazón de la construcción, y justo en el punto de acceso, está un espacio de doble altura en donde se instaló una escalera en hierro oxidado, que se prolonga en un puente, el cual conduce a la habitación principal que goza de total privacidad y de terrazas que le permiten contar con una vista excelente.
Como señala el arquitecto López, "Queríamos generar un gesto importante, un elemento escultórico digno de las proporciones de la construcción". Así se llegó a la escalera o cubo traslúcido
que se implantó en el suelo sobre un espejo de agua y está enmarcada por un muro de piedra.
A un lado de este punto se extiende el volumen rectangular que contiene las habitaciones, tres en total, las cuales se concibieron como suites, ya que cada una, con capacidad hasta para seis personas, cuenta con baños independientes y terrazas con piso de madera para disfrutar en privado del sol y de la vista.
Este rectángulo está intersectado por otro que contiene el área de servicios y la zona social. En esta área los espacios están alineados uno a continuación del otro, empezando por los garajes y
el área de servicios, seguidos por la cocina, el comedor, la sala y el estar, a los que se suma la piscina, que es uno de los elementos más interesantes del conjunto.
Precisamente por la manera como se insertó entre la sala y el estar articulando todos los espacios sociales a su alrededor, y por la forma como se desplaza paralela a las habitaciones, la piscina contribuye a acentuar la sensación de horizontalidad de la casa.
De la piscina hay que destacar su diseño, que parte de un rectángulo pero luego se hace más orgánica generando una perspectiva interesante. Al extenderse a todo lo largo del área social se generan zonas de sol y de sombra que permiten disfrutar distintos ambientes de la casa sin salir del agua.
Y como este es el punto más importante de la construcción, la comodidad para disfrutar de los espacios que la rodean se planteó para aprovechar al máximo el área de terrazas. Un ejemplo es el jacuzzi situado en uno de los extremos del jardín, mientras que al otro lado se encuentran la barbacoa y otras instalaciones para cocinar al aire libre. En esta área también se desarrolló el baño
contenido en un cilindro provisto de luz y ventilación natural, muy adecuado al lugar.
En esta casa donde la vida social es esencial, hasta la cocina es un espacio abierto e integrado totalmente al comedor y la sala.
Se estructuró a partir de muebles adosados a las paredes en forma de L donde las estanterías de madera combinan acabados de vidrio y pintura de poliuretano en el diseño de sus puertas. El área de cocción se desarrolló en una isla diseñada con materiales
como granito y piedra.
Pulidos en su ejecución y contemporáneos en su estética, los materiales que definen el lenguaje de la casa, como la piedra
muñeca y cedro Puerto Asís, se ven realzados y complementados por la presencia natural y espontánea de la vegetación y el agua.