Su diseño, como el de todo el mobiliario del siglo XX, se vio afectado por acontecimientos, movimientos y personajes de una de las épocas más dinámicas de la historia.
El diseño de todo el mobiliario del siglo XX estuvo definido por elementos decisivos como la sencillez y la eliminación de los adornos que pregonaban el Biedermeier y otros estilos cercanos, que le permitieron a la burguesía renunciar a los ideales estéticos de la nobleza, y como la simplificación formal de los objetos, para adaptarse a las exigencias de la fabricación en masa, dentro de las posibilidades productivas de la Revolución Industrial.
Muebles y objetos empezaron a definirse por su carácter utilitario antes que decorativo, desempeñando a cabalidad una función práctica.
Entre los primeros muebles que siguieron estos conceptos están los del holandés Gerrit Thomas Rietveld, del grupo De Stijl.
Entre los años veinte y treinta la escuela alemana de artes y oficios Bauhaus también siguió esta tendencia pero haciendo énfasis en el trabajo conjunto con la industria.
Nombres como los de Walter Gropius, Mies Van der Rohe y Le Corbusier definieron la historia del diseño de muebles con la marca del siglo XX: la masificación del diseño de muebles y su acceso a todos con los mismos estándares.
Mesas de comedor
La tradición de la mesa de comedor se asocia casi siempre con formatos grandes, con varios puestos para sentarse a manteles, o como centro de un arreglo tipo buffet.
Versátil como todas las mesas, permite diferentes escenarios: limpia, con un camino de mesa o arreglo de flores o de frutas; vestida para ocasiones especiales, o simple y despejada como lugar de trabajo o estudio.
Si es extensible, mucho mejor en términos de aprovechamiento del espacio. Las tendencias más tradicionales se inclinan por maderas sólidas como roble y wengue.
Para gustos más audaces está la combinación de estructura metálica o de madera con superficie de vidrio, o con cuero, más contemporánea. Los diseños actuales de mesas permiten juegos entre diversos materiales, como el metal, la madera y las fibras naturales.
La intención era llevar el mueble a una expresión estructural básica, con propuestas geométricas sencillas, pero con altas exigencias de manufactura.
El descubrimiento del diseño japonés, más limpio, modular y carente de adornos fue definitivo en la concepción de las mesas como objetos bajos, livianos y móviles con una presencia sutil en el espacio.
Frank Lloyd Wright quedaría impresionado por esta línea de diseño más sintética y orgánica, en la cual la mesa abandonaba el protocolo y el protagonismo del comedor para tomar un lugar relajado como una amable anfitriona de la tertulia y la reunión social o familiar en la sala, asumiendo el papel de mesa de centro, conocida en el ambiente del diseño interior como coffee table.
La Segunda Guerra Mundial marcaría un momento crucial en la historia del mobiliario.
Consolas
Más allá de ser una mesa auxiliar, la consola ha jugado un papel decorativo importante en el interior de las casas. Su diseño le ha definido un protagonismo en todos los espacios.
Concebida para ubicarse contra la pared, su uso más que decorativo, también es utilitario como aparador en un corredor, pequeña biblioteca en un estudio, mesa para televisión, incluso como escritorio.
Europa debía ser reconstruida rápidamente. Esto implicó edificación masiva de viviendas y su posterior amoblamiento, lo cual llevó a un gran período de auge del mueble industrializado.
En esta carrera del siglo XX la mesa ha estado marcada por grandes hitos como la mesa de centro de Noguchi, la mesa Taliesin de Lloyd Wright, las mesas de metal de Le Corbusier, la mesa Nelson y la mesa de centro de madera contrachapada de Charles y Ray Eames.
En Colombia, durante la época de expansión urbana de los años cincuenta y sesenta se destacó el aporte de fábricas como Artecto, Ervico y Fabrex, las cuales abastecieron de muebles de diseño moderno y buena manufactura a muchos de los nuevos hogares de las grandes ciudades del país.
El diseño moderno de mesas oscila entre lo bello y lo útil, logrando objetos muy originales con una determinación práctica muy concreta. Pero más allá del diseño y la apariencia, lo que se ha transformado son sus usos.
Si bien las mesas están determinadas formalmente por su diseño y su ubicación en la casa, su función se multiplica a través de distintos usos, especialmente cuando los espacios son más reducidos.
La manera franca y directa como tendemos a vivir los distintos ambientes de la casa exige una mayor versatilidad de los objetos: una mesa de comedor eventualmente puede servir como mesa de trabajo, un baúl puede funcionar como mesa de noche o una mesa de centro puede adaptarse para servir una comida informal.
Mesas de centro
Las funciones utilitarias de la mesa la han convertido en un objeto versátil y dinámico dentro de los espacios de la casa.
La mesa de centro emerge de la noción norteamericana de la coffee table, donde se sirven el café, el té u otras bebidas y que se constituye en punto de encuentro informal.
Incluso los llamados coffee table books están diseñados para ponerlos sobre la mesa de centro como ambientación y tema de charla. Hoy por hoy la mesa de centro alberga piezas de diseño u objetos cotidianos como floreros, cajas y vasijas.
Hay una influencia del diseño japonés de la mesa de centro baja y liviana que se puede mover fácilmente a través del espacio.
Mesas auxiliares
Las mesas auxiliares se constituyen en muebles complementarios, bien sea en la sala, el comedor o incluso en un corredor de la casa. Su ubicación está referida siempre a un 'rincón' del espacio.
Incluso algunas son llamadas mesas esquineras. Su función tiene que ver con que sirvan de apoyo para objetos como el teléfono en un recibidor, un florero pequeño al final de un pasillo, incluso las hay plegables para acomodar un plato de comida en la sala o el comedor.
Su diseño por lo general puede ser bajo en altura o liviano en su estructura, de manera que sea un complemento del espacio y no el protagonista principal.
Mesas de noche
En este caso la mesa juega un papel importante como objeto o mueble muy personal. Lo que guardamos en ella marca nuestra
individualidad, nuestros hábitos y nuestras preferencias.
La mesa de noche tiene dueño y su mayor uso se da en los momentos de privacidad. Siempre está ubicada al lado de la cama y su diseño contempla por lo menos un cajón para objetos personales.
Su compañera infaltable es la lámpara que hoy se consigue con diseños y tecnologías avanzadas en el tema de iluminación.