El arquitecto Marcelo S. Lorelli destaca tres reconocidos grupos de trabajo de diferentes generaciones y con talleres de escalas diversas: Berdichevsky Cheny, Estudio BAK y ABBS Point Design.
Los ejemplos que presentamos son indicativos del alto nivel de producción arquitectónica contemporánea que se está realizando en la ciudad de Buenos Aires y corresponden a la producción de estudios de arquitectura de diferente envergadura, y trayectoria profesional, que nos proponen obras sobre un mismo tema: la vivienda y la producción del espacio doméstico.
El común denominador que relaciona a estos prestigiosos estudios es su vinculación con la estructura académica de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo, de la Universidad de Buenos Aires, reconocida internacionalmente por su alto volumen de estudiantes, la jerarquía de sus docentes y una formación general de alta calidad.
Estos factores están relacionados con la realidad argentina. Durante la crisis de 1999 a 2002, la economía estaba en plena recesión económica, y ante la falta de encargos, los arquitectos
encontraron en su amplia formación la capacidad de adecuarse a
los tiempos de vacas flacas.
La comunidad desolada encontró bajo el cobijo de la universidad,
el espacio propicio para la reflexión intelectual y experimentación
material, que definió un antes y un después en su manera
de producir arquitectura. Con base en la creatividad humana, se
optimizaron recursos disponibles, se sacó el máximo provecho de la tecnología y se potenció la oferta de la industria local.
Esta misma facultad atiborrada de docentes y estudiantes, se expresa hoy en la ciudad, en sus espacios públicos, edificios, equipamientos, en la gráfica, la ropa, en manifestaciones que enuncian el resurgimiento de una sociedad que atravesó por un esfuerzo reflexivo que imprimió una huella que difícilmente
se podrá borrar.
La difusión de la obra de profesionales argentinos, más allá de sus
deseables diferencias, permite mostrar la identidad de una arquitectura arraigada a lo local, que discute críticamente
con el homogenizante lenguaje internacional que predominó
con la instauración del modelo global en los años noventa.
El logro de estos arquitectos, como muchos otros, es convertir las conflictos propios de la condición latinoamericana, en un estímulo para agudizar la creatividad, con el fin de mantener actualizado el encanto de la ciudad de Buenos Aires.
Casa de verano
Ubicado en el balneario de Mar Azul, en total simbiosis con la naturaleza, se alza este prisma en medio de los pinos.
El reto para María Victoria Besonias, Guillermo de Almeida y Luciano Kruk de BAK Arquitectos era lograr un diseño con bajo impacto ambiental, un presupuesto limitado y un mantenimiento a futuro casi nulo.
El uso al que está destinada la casa y el que los propietarios fueran integrantes del estudio generaron la posibilidad de experimentar con la propuesta, que consiste en un cuerpo de vidrio y concreto a la vista con grandes ventanales que permiten una integración total con el paisaje a la vez que hacen posible reflejarlo.
El diseño propone dos zonas diferenciadas para las funciones principales de la casa. Una, rodeada de vidrio, expuesta y abierta a una amplia terraza elevada en madera, concebida como zona social integrada al bosque, y otra, protegida, destinada a las habitaciones, el baño y la cocina.
Un tema fundamental fue lograr una generosa entrada de luz a los espacios. Si bien los vidrios permiten una llegada de luz perimetral, la idea era iluminar el centro de la casa a través de una caladura en L en dos de los costados del baño ubicado en el centro del espacio.
Estas hendiduras permiten un juego de luz que va variando con el paso de las horas.
Casa en el campo
Localizada en Tigre, provincia de Buenos Aires, esta casa hace gala de un diseño abierto en L que privilegia por un lado la vista y el contacto con el exterior, y por otro establece un límite entre la calle y el jardín en el sentido de apropiación del terreno.
En la planta baja se siente el trazo amplio que favorece la relación entre exterior e interior, y en la planta superior el espacio más cerrado de la zona privada de la casa.
En línea con la mentalidad de los dueños, la casa es abierta y limpia, de pocos ambientes. El diseño permite la disposición a un lado del área social principal, y al otro, adentrándose en el terreno, la cocina y el comedor sin necesidad de cruces.
La sencillez se ve expresada en una escalera que se sube y se baja según se desee y que conecta un living y un estudio encima que comparten la doble altura.
Las habitaciones de las hijas se pueden unir para crear un gran espacio de juegos, y el comedor se extiende en el exterior a una suerte de 'quiosco', generando, más allá de las formalidades del diseño, experiencias nuevas y creativas.
Entre el color y las texturas, la graduación en la iluminación y la sobriedad del diseño, la casa rompe con lo convencional y se permite experimentar en torno al uso de ciertos elementos, como la escalera que aparece y desaparece, y la sensorialidad, por ejemplo a través de las láminas de color en los vidrios que transforman los espacios en escenas cinematográficas.
Espacios de ciudad
Planteado como una superposición de volúmenes, el edificio Ruiz Huidobro, un diseño del estudio de los arquitectos B erto B erdichevsky y Rubén Cherny, fue merecedor del Premio Década 2007 otorgado a finales del año pasado.
El reconocido arquitecto australiano Glenn Murcutt, jurado del premio, hizo énfasis en la excelente integración entre exterior e interior y la alta calidad en el diseño de los espacios.
La ubicación esquinera del proyecto que acomoda tres apartamentos, genera sobre la avenida Tres de Febrero una fachada larga con la mejor orientación, en donde están dispuestos los espacios principales.
Sobre la otra vía se ubican los servicios y locales secundarios. El diseño de las terrazas destaca el sentido de intimidad e independencia entre las unidades.
La disposición en niveles ubica en el primero de ellos un bloque de una sola planta en donde una gran terraza se convierte en expansión de todos los ambientes; en un segundo nivel se extiende un dúplex con un estar en una proporción longitudinal muy pronunciada, con doble altura central y dos entrepisos a los
lados para las habitaciones.
Existen dos terrazas, una colgante como expansión del estar, y otra con asador que la define como un lugar para comer. El tercer nivel alberga un apartamento tríplex con un único espacio privado, que es el dormitorio, una zona de comer de doble altura, la parrilla y en el último piso minipiscina y terraza.