Gracias al arquitecto chileno Germán del Sol es posible experimentar esa mágica y purificadora sensación de sumergirse en aguas de manantial que reconfortan el cuerpo y el espíritu en medio de un entorno en el que la naturaleza sigue siendo protagonista.
Con una amplia experiencia en el aprovechamiento de las aguas termales en su país, como lo muestran varios de sus proyectos, entre ellos las termas de Puritana en la región de Atacama, y con el gusto de desarrollar trabajos de arquitectura en lugares exóticos y apartados de las grandes ciudades bajo el concepto de una "ocupación sostenible del entorno", este arquitecto chileno encontró un lugar dónde desarrollar un complejo de piscinas termales que le devuelven a esta actividad al aire libre su singular encanto.
Primero tuvo que emprender la limpieza de la quebrada a lo largo de medio kilómetro durante un año. Luego encontró las fuentes de agua termal y desarrolló una veintena de piscinas para aprovechar el recurso. Tallando la roca y utilizando hormigón armado forrado en piedra laja, generó íntimos escenarios para disfrutar del agua.
Para acceder a ellas, diseñó una rampa continua, sin peldaños, en madera de coihué que tiñó de rojo, que permite recorrer la quebrada con confianza hasta elegir un rincón donde bañarse. El agua termal corre por debajo de esta plataforma en canoas de madera que la conducen hasta las piscinas, donde, según él, se vive ese "seductor acto primitivo de purificación que es el sumergirse en agua caliente".
Junto a cada una de las 17 piscinas de agua caliente y las tres de agua fría, se encuentra un kiosco en donde el visitante puede cambiarse y guardar sus pertenencias. Ocho baños equidistantes ofrecen mayor comodidad y un quincho de mayor tamaño, el complemento perfecto de una visita al lugar.
Allí se puede descansar alrededor de un gran fuego abierto, tomar algún alimento o seguir disfrutando del paisaje desde la terraza, donde se han instalado bancas construidas en la misma madera de la rampa y sin utilizar ni un solo clavo, lo que genera una armonía total con el entorno.
Otro elemento de diseño son los techos de estas sencillas edificaciones, que se han cubierto con pasto para crear unos planos luminosos que relacionan el fondo de la quebrada donde están las termas con el bosque exuberante.
Cualquier época del año es propicia para visitar las Termas Geométricas. En invierno, cuando la rampa se cubre de nieve, el agua termal que viaja por debajo en las canoas mantiene el camino despejado y, como no hay luz eléctrica, las velas que se instalan a lado y lado iluminan el camino.
Con este proyecto, abierto al público en enero pasado, Germán del Sol participa nuevamente en la XIV Bienal de Arquitectura de Chile, organizada por el Colegio de Arquitectos, que se llevará a cabo del 23 de noviembre al 3 de diciembre y resaltará la arquitectura del país austral.