La arquitecta Claudia Hernández junto con con el dueño del proyecto, asumieron la tarea de volcar las miradas de los viajeros hacia el corazón de la ciudad, justamente a los lados del Teatro Cristóbal Colón y el Palacio de San Carlos.
Todo empezó hace siete años, con la restauración de una casa colonial que fue usada como caballeriza por El Libertador, para luego unirla con una casa republicana lo que dió cómo resultado este hotel de 29 habitaciones dobles, en donde se conservan elementos como las tinas de baño, las columnas, decoraciones de yeso y madera original.
Gracias a la gran acogida entre sus huéspedes y visitantes, recientemente el hotel inauguró un salón de reuniones para 150 personas equipado con tecnología de punta; un moderno spa de 350 metros cuadrados y nuevas áreas ubicadas en el primer piso del tradicional edificio Stella, que colinda con el hotel sobre la carrera sexta. El espacio, que fue tomado en arriendo y servidumbre para darle al hotel servicios de sauna, turco, jacuzzi, gimnasio, piscina, masajes y peluquería.
Los elementos naturales, nacionales y principalmente bogotanos, fueron la materia prima para esta restauración. Se rescató la tradicional piedra muñeca de las canteras de Cazucá, coloreada con tratamientos de oxidación. Lo único importado fue el mosaico de vidrio español usado en las zonas húmedas y el baño turco.
En armonía con el conjunto arquitectónico del hotel, se conservaron los colores amarillos claros que le dan calidez al espacio, logrados con acabados de estuco veneciano semiopaco, pinturas de cal y superficies de cedro, teca y pino en diferentes áreas, mezclados con acero en una escalera en forma de caracol que está enmarcada por los mismos mosaicos de vidrio.
Una escalera en espiral conduce al sauna, el turco, la sala de masajes, la peluquería y una pequeña terraza cubierta. Para evitar el encierro de la bodega y dar una sensación de contacto con el exterior, se aprovecharon y rediseñaron las claraboyas originales, que permiten el paso de luz natural al área de la piscina y se creó un jardín interior con piedra y cerámica típica.
Como testimonio de los materiales originales, quedaron en las paredes una muestra del concreto y las columnas preexistentes, que reflejan la historia del edificio.
La ambientación de la piscina se inspiró en el baño romano y en las termas italianas, para lo que se hizo un estudio geométrico de las columnas, de la cimentación original de la edificación y de la arquitectura del espacio para llegar a la propuesta final: una piscina climatizada con una profundidad que va de 1,30, a 1,80 metros, unida a un pequeño jacuzzi triangular.
Junto a este punto se encuentran dos vestieres, la zona de gimnasio, un bar ligero y la escalera en espiral que lleva a un segundo nivel, donde fueron acondicionados el sauna, el turco, la sala de masajes, la peluquería y una pequeña terraza cubierta.
Este año también tienen planeado inaugurar una nueva ala de habitaciones en el séptimo piso del edificio Stella, uno de los más famosos y modernos de los años 40, construido por la congregación de los Hermanos Cristianos para servir como colegio o universidad y que hoy dio paso a esta ampliación que une el encanto tradicional del hotel con las comodidades y servicios de la modernidad.
En el baño también se destaca la presencia de la madera de cedro, sobre la cual se superponen los lavamanos. La frescura que se le quería imprimir al lugar se logró Con la selección de los materiales -vidrio templado y mosaicos de vidrio- y también con la paleta de colores seleccionada.
Calle 10 No. 5-72 Tel.fono 3362066, Bogotá.