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Ubicado en la torre Samsung este espacio, de aire ejecutivo, cuenta con bibliotecas de madera con acabado tipo wengue de piso a techo.
En Accento no solo se invita a tomar café, a comer, a comprar libros, sino también a consumir diseño. Es decir, a experimentar esa sensación de bienestar que producen los objetos colocados en el lugar correcto.
Mesas, sillas y sofás conforman acogedores ambientes dispuestos para disfrutar una carta que comienza con los desayunos y sigue con un amplio menú de platos ligeros que se pueden disfrutar a lo largo del día.
Ambos elementos son emblemáticos en el lugar. Las rosas se disponen en cuencos de vidrio sobre las mesas, se reproducen en los individuales de papel, van bordadas y estampadas en los uniformes de los camareros, van pintadas en los muros, en la vajilla y se replican en piezas de vidrio laminado de seguridad dispuestas como cerramiento con el encanto de un ¿muro¿ traslúcido que permite el paso de luz.
El café cuenta con 150 metros cuadrados divididos en un primer piso con 90 metros cuadrados y un segundo nivel o mezzanine con 60 metros cuadrados.
Dada su ubicación, en medio de un centro empresarial de Bogotá, se le dio un carácter más formal y ejecutivo con respecto a los cafés Accento existentes.
A ello contribuyen las bibliotecas de madera con acabado tipo wengue de piso a techo que se constituyen en un elemento que organiza el espacio.
Pero no solo eso, como señalan las arquitectas Liliana Gutiérrez y Andrea Sánchez de StudioSur: ¿las bibliotecas también hacen parte de esa capa de pieles que terminan por proteger al visitante de la fuerte acción del sol a la que se ve expuesto el lugar, dada su fachada acristalada.
Para compensar este hecho, trabajamos varios aspectos del diseño tomándolos como una serie de capas en las que primero está la escalera y luego siguen las bibliotecas¿.
Conceptos y detalles Así mismo, Alejandro Gutiérrez, uno de los socios del lugar, señala: ¿no hay que olvidar que detrás del concepto de los cafés Accento está una empresa importadora y distribuidora de libros con una actividad establecida que cuenta con diez años de funcionamiento¿.
Por eso se le prestó tanta atención a este elemento ¿la exposición de libros y productos¿ que cuenta con iluminación propia y un diseño muy pensado para destacar los libros, objetos y artesanías que se disponen allí.
Alrededor de estas bibliotecas se concibieron los distintos ambientes que caracterizan el café librería. Uno de ellos alrededor de pequeños sofás capitoneados y mesas de vidrio.
Otros alrededor de poltronas y mesas elaboradas con tagua, o de mesas con acabado de resina de la firma Fabrica que están acompañadas de sillas Philippe Stark. También se desarrolló un ambiente más recogido alrededor de un sofá corrido que resulta ideal a la hora de comer.
La creación de este café Accento en la torre Samsung también representa un paso más allá en cuanto a lugares para ir a comprar libros y tomar café. Pensando en los ejecutivos del sector, el lugar cuenta con un toque más formal.
Su mezzanine está inspirado en los London men clubs. Allí los ejecutivos -y ejecutivas- pueden reunirse a trabajar, a comer o a pasar el rato. Cuenta con una mesa de billar para relajarse en medio de una pequeña reunión de negocios, mesa que a la vez se puede convertir en comedor o mesa de juntas, según sea el caso.
El segundo nivel se adapta a estas necesidades en medio de un ambiente más privado con poltronas y sofás de cuero, pero no menos romántico y encantador que el resto del local.
Allí están presentes las cortinas de chaquiras que independizan sutilmente los ambientes y las rosas que aparecen en el muro trabajado con plantillas por Graciela Arboleda y también en los paneles de vidrio laminado que cierran el espacio aportando mucho frescura y color, según la propuesta de la firma Altek Glass.
Además de encontrarse en mesas, sillas y sofás, el diseño también está en los libros que sin duda es el tema que identifica el conjunto. Sus carátulas coloridas, la forma como se disponen en las bibliotecas y la manera como se combinan con otros objetos le imprimen al sitio su condición de librería.
Allí las palabras se salen de las páginas para convertirse en inspiradoras leyendas en paneles decorativos. Ocurre lo mismo con las fotografías artísticas de Alexandra Leal que muestran indígenas wayúu tejiendo sus típicas mochilas, que luego se ven exhibidas en el lugar.
La barra también cuenta con un gran peso en el diseño. No solamente es lo primero que se ve al entrar; también es el punto donde se concentra una gran actividad. Se desarrolló utilizando un enchape de mosaico de vidrio en rojo y chocolate, combinado con acero y mármol, y como complemento, sillas de acero y cuero de Philippe Stark.
Con este lugar acogedor, fresco y colorido, la invitación es a quedarse a ¿saborear¿ un libro pues hasta en las tazas se encuentran leyendas como esta de Francisco de Quevedo: ¿Los libros hablan despiertos al sueño de la vida¿.
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