El edificio Palos Verdes se constituyó en un proyecto interesante tanto para su diseñador Carlos Lleras Figueroa como para su constructor Luis Guillermo Vallejo, ambos socios de la firma Exacta Proyecto Total.
Una de las razones, y quizá la que definió el resultado final, fue el contar con un lote de esquina ubicado en un entorno privilegiado sobre el parque longitudinal El Virrey, que se extiende alrededor de veinte cuadras desde la carrera 7ª hasta la Autopista Norte.
El paisaje urbano hacia el oriente ofrece una vista singular a los Cerros Orientales, que con sólo mirarlos dan un sentido de pertenencia a quien vive en Bogotá, mientras que al occidente se tiene una vista lejana sobre el parque, la ciudad y sobre el atardecer gracias a que colinda con una casa diseñada por Bruno Violi que está bajo régimen de conservación.
Otro elemento determinante del proceso creativo fue el deseo de proyectar un edificio que respondiera a las necesidades de sus propietarios que se unieron bajo un modelo asociativo para desarrollar el edificio dando como resultado catorce variaciones de un mismo concepto arquitectónico.
Según Carlos Lleras fueron varios los elementos que se tuvieron en cuenta a la hora de diseñar el edificio y que han determinado su identidad arquitectónica.
Lo primero que el arquitecto señala es esa aleatoriedad de su fachada, reflejando un aparente desorden que corresponde al desarrollo de un diseño arquitectónico que se produce en el interior y luego se expresa en el exterior.
De otro lado está la herencia modernista, que se retoma, estudia y se manifiesta en una propuesta que busca sobriedad y austeridad tanto en su lenguaje arquitectónico general como en cada uno de sus detalles.
Así se evidencia en los espacios interiores claramente definidos por la generación de fragmentos como volúmenes y muros sueltos que contribuyen a conformar los espacios.
También el manejo de la luz natural y sus efectos, que son posibles gracias a las transparencias que se logran con un edificio que se plantea abierto al paisaje y al entorno con grandes superficies acristaladas que pueden alcanzar los 37 metros de largo y en las puertaventanas con alturas de 3.20 metros.
De otro lado está la conciencia del lugar, fundamental a la hora de proyectar Palos Verdes. Circunstancia que se pone de manifiesto, por ejemplo, en la ubicación de la recepción que mira al paseo peatonal y no le da la cara a la calle y, a su vez, en la forma como la construcción se abre a las visuales más interesantes que ofrece el entorno.
Este sentido de pertenencia igualmente se manifiesta en la utilización de materiales que nos son propios, como el ladrillo, en una versión de gran formato (19 centímetros por 39 centímetros), en tonos tierra, de Ladrillera Santa Fe, que, dispuesto utilizando un mortero de pega con ciertas especificaciones de espesor y color, resalta la factura de los ladrillos y enriquece el proyecto con sus texturas y también aporta una sofisticada rusticidad.
El mismo caso se presentó con la piedra pizarra suministrada por Granitos y Mármoles y utilizada en pisos, muros y techos en fachada y también en interiores, lo cual supuso prestar especial atención a su proceso de instalación para así garantizar un óptimo comportamiento del producto a futuro y lograr en la fachada un efecto de limpieza formal, de continuidad y de contraste, fundamentales a la hora de traducir una intención arquitectónica mediante el manejo de los materiales.
Sin duda para la firma Exacta Proyecto Total lo que hizo posible que el diseño y la construcción del edificio llegaran a feliz término, luego de cuatro años de trabajo en múltiples direcciones, obedece al hecho de que la firma está interesada en promover, diseñar, construir y gerenciar cada uno de los proyectos que emprende; lo que en otras palabras quiere decir, que allí ¿es el arquitecto quien verdaderamente lidera el proyecto, su diseño, su construcción y no hay lugar para las concesiones ni en el proceso de diseño ni en el de construcción que puedan comprometer el resultado final.
¿Lo que en palabras de Lleras es un trabajo permanente de la mano del arquitecto, que según él actúa como ¿el director de cine, guardián de la película hasta último momento y garante de las emociones que quiere generar en su público ¿.
La experiencia espacial y estética que produce Palos Verdes comienza en su vestíbulo en donde el acceso al estacionamiento y a la construcción misma deja entrever la intención de generar un edificio franco y honesto que se abre completamente a su entorno.
Allí un cerramiento en vidrio plantea un suave tránsito del exterior hacia el interior. Una experiencia que se hace posible gracias al uso de los mismos materiales, pizarra, madera, vidrio, ladrillo y metal, tanto adentro como afuera.
La madera se manifiesta con gran generosidad en la entrada, a través del cielorraso Naturaliso de Hunter Douglas, de 0.61 centímetros por 1.22 centímetros, y en el piso a nivel de la recepción, la pizarra está presente en muros y pisos y el ladrillo en algunos muros.
En este primer nivel se ubica la recepción y un espacio común para eventos y reuniones. Allí la escalera central se convierte en un elemento interesante dentro del conjunto además de ser uno de los factores organizadores del espacio.
La presencia de luz natural complementada con un cuidadoso trabajo de iluminación artificial permite realzar el nivel de acceso.
En los siete pisos siguientes se desarrollaron catorce apartamentos, algunos dúplex y otros de un solo nivel; la mitad de ellos con vista al oriente y la otra al occidente.
Aunque todos obedecen a necesidades específicas, en todos los casos es posible leer un trabajo de diseño que tendió a enriquecer los espacios interiores mientras estos estuvieran conectados con el exterior.
A todos los caracteriza la presencia de fragmentos arquitectónicos que determinaron los distintos espacios con ambientes verdaderamente definidos.
Por ejemplo, muros sueltos que separan sutilmente un hall de entrada de una zona social o muros curvos que se convierten en punto de transición en los que es posible acomodar un espacio para exhibir arte o una estación de trabajo para los niños.
Las chimeneas también se constituyen en elementos conformadores de zonas sociales que giran en torno a salas, comedores y estudios.
En algunos casos, el volumen que puede estar enchapado en piedra, contar con un acabado en ladrillos pintados, o ser un elemento ligero que delimita el área pero no establece una división tajante entre un lugar y otro.
Así mismo, en las amplias zonas sociales, la relación que se estableció con las cocinas fue fundamental. En muchos casos se plantea una relación franca y abierta gracias a las soluciones generadas para integrar o independizar, según el caso, la cocina de los comedores y el área social.
La solución más utilizada fue la de puertas corredizas de madera recubiertas con cuero o paneles proyectados con distintos materiales, como metal y vidrio templado, o papel de colgadura que propician distintas experiencias mientras se come o se cocina.
La adopción de distintas soluciones de diseño en cuanto a la distribución de habitaciones, zonas sociales y áreas de servicio, les supuso a los arquitectos proyectar cada apartamento como una planta libre e independiente que pudiera ser resuelta de acuerdo con la necesidad de los distintos dueños.
Para Luis Guillermo Vallejo como constructor, la clave estaba en disponer los sistemas del edificio (ventilación, aguas negras y lluvias, entre otros) en puntos estratégicos que no interfirieran con el concepto de una planta libre que Carlos y su magnífico equipo de arquitectos y diseñadores industriales entraría a resolver en compañía de cada propietario.
Por esta razón hizo carrera entre sus colaboradores la siguiente frase: ¿en la medida de lo posible no hay nada imposible¿.
El resultado es un edificio concebido como una pequeña joya, en el que cada gesto arquitectónico es una gran labor de filigrana.