Bajo esta palabra muisca, que nombra a la diosa creadora, empezaron a vender tapetes en lana con caña flecha y cuero de pelo, cuyos formatos, colores y tratamiento de materiales resultaron tan innovadores que pronto ganaron un espacio en el mercado nacional e internacional.
A estas piezas elaboradas por artesanas del altiplano cundiboyacense pronto se les sumaron cojines, butacos, sofás, lámparas, asientos y mesas que tienen la bondad de llevar nuestra tradición artesanal un paso adelante gracias al manejo de cinco paletas de color.
Una de ellas es la que combina el rojo, el negro y el morado; otra la que mezcla el blanco con el azul turquesa y el verde kiwi; está la que combina chocolate con azul turquesa y crema; otra que presenta el blanco y el negro; y por último, la que propone una combinación de mostazas, verdes y café.
Con esta variedad cromática se le ofrece al cliente la posibilidad de llevarse a casa una pieza de mobiliario a la medida de sus sueños.
Todo en Chimi invita a conectarse con lo natural, ya que esta tienda de 400 metros cuadrados que tan solo hace unos días abrió sus puertas en Bogotá cuenta con un interesante diseño desarrollado por el arquitecto Mauricio Bautista y el apoyo del diseñador de interiores Rodrigo de la Cruz, donde materiales tan contemporáneos como el acero se combinan con materiales propios de nuestro entorno como la guadua, que se utilizó para desarrollar el techo.