Como lo señalan sus gestores, los arquitectos Roberto R. Busnelli y Roberto Amette, palabras como ¿suelo, piso, piedra, huella, sombra y cueva...¿, fueron comunes entre ellos y sus clientes a la hora de definir la naturaleza de este sitio de recreo.
Conceptos como ¿arquitectura del lugar¿ y ¿mínimo impacto arquitectónico¿ determinaron esta construcción desarrollada frente a un lago cerca de San Carlos de Bariloche y con vista a la cordillera de los Andes. El terreno escarpado con una fuerte pendiente, la vegetación de árboles autóctonos y la increíble vista sobre el lago determinaron su concepción.
El deseo de integrar totalmente con el entorno esta casa de huéspedes de 160 metros cuadrados, procurando que el volumen apenas se hiciera notar, hace que la primera imagen que se tenga de ella luego de ascender sinuosamente hasta el sitio, sea la de una cubierta y la pendiente de la escalera de acceso. Desde allí, la vivienda parece flotar sobre el lago.
La necesidad de no perder de vista el paisaje hizo que sus cerramientos fueran vidrios de piso a techo con cuatro ¿esbeltas y angostas¿ ventanas de madera intercaladas. El contraste entre este ligero y transparente material junto al trabajo en muros, le dio al diseño su identidad formal a partir de la ligereza del vidrio y la solidez de la piedra.
Para desarrollar esta caja transparente, llamada Ayutun Hue II, expresión mapuche que significa ¿lugar querido¿, Busnelli y Amette trajeron a colación las palabras del arquitecto Campos Baezaen: ¿Las casas con las que soñamos algunos y que queremos hacer realidad, lejos de ser museos ni mausoleos, serán espacios libres, amplios, llenos de luz. Se levantarán en suelos asequibles y las construirán los arquitectos mejores que, desaparecidas las ordenanzas, harán de la lógica estupenda su principal instrumento. Serán casas hermosas. Pensadas para pensar, para conversar, para amar, para habitar, para vivir. Como un cielo en la tierra¿.
Este hogar de vidrio y piedra, esta cueva del siglo XXI, permite contar con la protección del hogar sin perder pleno contacto con la naturaleza.