En esta celebración, la tendencia actual es extender la Navidad a los espacios exteriores, aprovechar algunos elementos de la naturaleza para completar la decoración.
Con algunos toques y adornos sencillos, los árboles pueden convertirse en protagonistas exteriores de los jardines y terrazas.
Una buena propuesta son los pinos y algunos árboles frutales de nuestras regiones. La escogencia del pino no es casual. Emblema de la Navidad, el pino limón o semidorado es ideal en estos casos, pues son árboles de exterior, resistentes al frío, con frutos durante todo el año.
Coloridos y decorativos son los mandarinos, los limones y los naranjos, árboles de clima templado, cuyas frutas pueden jugar como arreglos navideños en reemplazo de las tradicionales bolas.
De exterior requieren dos años en tierra para dar sus frutos, lo cual ayuda a anticipar el momento de sembrarlos para que estén listos en diciembre. Ideales como ornamentos para estos árboles, las hojas de oreja de elefante.
El árbol de feijoa también brinda una excelente posibilidad de decoración. De tierra fría y de exterior, esta planta necesita cinco años para dar sus primeros frutos.
De color verde intenso, se puede decorar con sus propias flores rojas y adornos en pepas púrpuras. No pueden quedar por fuera los manzanos, ideales a la hora de la decoración por sus frutos vistosos. De clima frío y de exterior, da su primera cosecha a los tres años.
Pueden completar este escenario unas llamativas poncetias y algunos penicetos pintados de dorado colgados de algunas ramas. Recuerde, usted esperó todo el año para disfrutar esta época. Sea creativo y adorne la casa para esperar en familia la llegada de la Navidad.
La leyenda del árbol de Navidad
A lo largo de los siglos se han cultivado muchas tradiciones decorativas, gastronómicas y artísticas alrededor de la Navidad. Una de ellas, la del árbol y los adornos que recreamos en espacios exteriores como jardines y terrazas.