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Maderas de distintas consistencias y colores dan vida a piezas escult�ricas que, como en una galer�a privada, se instalan en el sal�n de la casa.
Foto: Jorge Gamboa

EN SU ESPACIO
Una s�ntesis de Teresa S�nchez

En 80,2 metros cuadrados, Jos� Antonio Gonz�lez, arquitecto y artista pl�stico, dise�� para esta escultora de origen samario un espacio acorde con su vida y su trabajo.

Patricia Ruan
Texto
Jorge Gamboa
Fotograf�a

Desde 2003, el arquitecto y artista pl�stico Jos� Antonio Gonz�lez es el encargado de �colgarle� las exposiciones a la escultora Teresa S�nchez, as� que nadie como �l para conocer de sus inquietudes est�ticas y, en esa medida, para crearle �un espacio de vida�.

En 80,2 m2 se proyect� una habitaci�n y dos ba�os junto a un �rea social compuesta por un gran sal�n, que se constituye pr�cticamente en una galer�a personal para exhibir algunas de sus piezas m�s queridas, integrado con el comedor y la cocina, ambientes todos que se abren a un patio, elemento sobre el que gira el proyecto y al que tambi�n se abre el nuevo taller de la artista.

Como se�ala el arquitecto, �con Teresa nada pod�a estar fuera de escuadra. Todo deber�a componerse perfectamente�. Por eso cada pieza o instrumento de trabajo est�n perfectamente dispuestos en el taller, mientras que en el sal�n ocurre lo mismo con sus obras de arte.

Algunas se toman el piso, otras van adosadas al muro o suspendidas del techo. Utilizando maderas de distintas consistencias y colores, la artista realiza una reflexi�n sutil y exquisita alrededor de la naturaleza.

Para que nada compitiera con sus esculturas que se convierten en elementos fundamentales dentro del espacio, la paleta crom�tica utilizada en el proyecto se caracteriz� por su sobriedad: blanco, negro y el color del sap�n que se instal� en el piso.

El amueblamiento igualmente tiende a lo esencial: la mesa de centro en el sal�n dise�ada por Isamu Noguchi, que combina madera y vidrio, una c�moda silla de los a�os cincuenta y un gran sof�.

Del otro lado, la banca creada por George Nelson para Herman Miller, que une madera y metal en un dise�o de absoluta sencillez, adem�s de una cajonera dise�ada por Teresa que permite disponer algunas obras y almacenar los cat�logos de arte. La mesa de comer se soluciona con un peque�a mesa cuadrada ubicada entre el mes�n de la cocina y la espalda de un c�modo sof� de cuero que invita a relajarse mirando el jard�n.

Lograr una buena iluminaci�n en un apartamento de primer piso fue la inspiraci�n del proyecto. Por eso se aprovecharon todas las posibles fuentes de luz: el gran ventanal que recorre el sal�n de lado a lado, el patio trasero ahora convertido en un jard�n interior y la ventana alta de cara al estacionamiento. Tambi�n se contaba con una altura generosa �2,45 metros� lo que contribuy� a generar esa sensaci�n de amplitud en esta propuesta de ambientes integrados.

El lugar no puede ser m�s encantador: lo esencial est� all� resuelto de manera eficiente. Un buen ejemplo de ello es la cocina, que en muy pocos metros cuadrados agrupa los puntos de cocci�n, lavado y almacenamiento. La sobriedad del dise�o se manifiesta en su juego en blanco y negro. Con piezas de porcelanatto se delimit� el espacio, us�ndolas como enchape para el mes�n y revestimiento del muro bajo, que la contiene y delimita.

Los muebles altos se desarrollaron en metal y acr�lico, y los bajos en MDF con un acabado en pintura de poliuretano. Otro detalle interesante es la puerta de acero y vidrio esmerilado que a�sla la lavander�a, mientras que en la noche se convierte en una mampara que aporta dramatismo al �rea del comedor.

La claridad se acent�a con la presencia del jard�n interior que fue dise�ado por �ngela de Francisco a partir de una serie de materas
de concreto que se integran org�nicamente en el deck de madera
de teca.

Las especies de follaje oscuro junto a unos sutiles toques de color se constituyen en el elemento vivo en el lugar, proveyendo a todo el conjunto de una vista amable y refrescante, lo que para Pepe era esencial, pues era claro que el apartamento deb�a girar alrededor de este punto.

Sugerente, elegante, esencial, org�nico, bello, ordenado y arm�nico, palabras con las que a veces se ve descrita la obra de Teresa S�nchez tambi�n se ajustan a la hora de hablar de su espacio.

 
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