Obedece a la exigencia del mercado de ofrecerles a los clientes novedosas y placenteras emociones en torno a la comida y la bebida. La tendencia del momento apunta a lugares frescos, y confortables, que van más allá de la informalidad.
Sofía, un espacio envolvente
Desde afuera, la expectativa que crea una imagen invita a entrar al restaurante Sofía, diseñado por el arquitecto Fernando Bernal. Un ventanal de lado a lado, que para el arquitecto es ¿una caja muy escenográfica¿, permite vislumbrar lo que pasa en el interior. El objetivo era crear un espacio envolvente donde pudieran ocurrir
varias cosas.
Está la barra como centro de atención, mesas listas para el Servicio y otros ambientes alrededor de sofás, ideales para Compartir unas copas, pero todo dentro de un diseño muy flexible que permite adaptar el restaurante a cualquier evento. El carácter recogido de la entrada contrasta con la franqueza del espacio en su interior. Un sofá que se extiende a todo lo largo del lugar Conecta el salón-comedor con el patio, que se puede observar desde el segundo piso. La escalera metálica que lleva al nivel superior, se constituye en un ingrediente interesante del diseño.
Desde afuera se convierte en un elemento fundamental de la vista que se ofrece a través de la ventana rectangular y está puesta obre un espejo de agua y piedras que conforman un interesante
remate visual. El diseño interior de este restaurante de 300 metros cuadrados estuvo a cargo de Juanita Echeverri.
El Retiro y sus restaurantes
En un mismo espacio de 1.500 metros cuadrados se desarrollaron doce propuestas gastronómicas. Hernando Heredia, a la cabeza de su firma y en compañía de un grupo de colaboradores, puso en escena un novedoso concepto gastronómico, definido por la elegancia del ambiente y el diseño interior.
En este último aspecto trabajaron Belisario González, Michael Goldstein y Leonor Restrepo de Urrutia, de Expoglobal. Crearon varios ambientes para comer. Un espacio formal, delimitado por su amoblamiento y por el piso en sapán y biombos y cielorrasos descolgados en cedro caqueta; otro ambiente más fresco, definido por su piso de pizarra; y un tercero desarrollado en la terraza. El
concepto gastronómico fue desarrollado por Alí Cedeño y su socia Janeth Cubillos, con la asesoría del chef y director gastronómico de su firma, Carlos Parada.
Diletto, espacio fresco para tomar café
Se plantea como una cadena con un espíritu joven que invita a quedarse, como señala su nombre, para ¿deleitarse¿. De ahí su cómodo amoblamiento, y el excelente café colombiano preparado con tecnología italiana. Sus diseñadores, la firma Proyecta, conformada por Marcía Quintero y Cristina Michelsen, partieron de las hojas del café para desarrollar un motivo que terminó en las cajas de luz, las lámparas acrílicas y hasta las bolsas en las que se empaca café en grano o molido para llevar. El colorido
del lugar, en tonos rojos y cerezas, contribuye a hacer de este un espacio muy alegre. ¿El dueño quería un ambiente muy escandinavo en el que primaran los colores claros y hubiera mucha luz¿, anotan las diseñadoras.
Sus bancas corridas tapizadas en cuero y microfibra se complementan con réplicas de la famosa silla Ant de Arne Jacobsen. Ya está en el centro comercial Santafé y en la carrera 11 con calle 78.
Pink, el concepto de un restaurante de autor
Son 200 metros cuadrados para un restaurante contemporáneo que se basa en un color, el rosado, que en combinación con el negro y el blanco definen el ambiente. Su arquitecto, Felipe Salazar, lo integró al centro comercial Santa Ana mediante una terraza, manejando los mismos elementos de diseño con la diferencia del piso trabajado en madera de teka. El lugar se concibió como un gran espacio fluido que puede albergar en las noches a un grupo de música sin que se altere el funcionamiento del restaurante. Entre los elementos de diseño se destacan las lámparas cilíndricas, los sofás en cuero tintillado, las mesas en granito y las sillas del bar, las famosas Cone chair diseñadas por Antonio Citterio.
The Beer Lounge, un ambiente contemporáneo para tomar cerveza
Diseñado por la arquitecta Adriana Aristizábal, The Beer Lounge, en el marco del Parque de la 93, se convierte en una invitación a saborear una cerveza artesanal así como otras nacionales y extranjeras o alguno de sus 13 martinis, en medio de un
ambiente contemporáneo. Surge de una paleta de color que se recrea en los tonos ocres, con los mosaicos que se encuentran en la barra, en la consola del D.J y en los baños, y también en el ladrillo de las paredes y en el piso de madera. Su amoblamiento
se defife con un sofá en cuero con cojines de gamuza que va de lado a lado. Lo acompañan mesas con tapas en mármol y sillas de gamuza.
Shamua, renovada tradición
Renovar un restaurante con 18 años de vida en términos de diseño no es tarea sencilla. Había que retomar ciertos elementos que eran distintivos del lugar, como la puerta giratoria que identifica el sitio, la presencia de la madera y de elementos como el agua, la tierra y el fuego. Así, el arquitecto Alejandro Carrizosa, en asocio con
Carlos Campuzano Botero transformaron el invernadero en un ambiente rodeado de jardines donde se come bajo una marquesina con una pérgola elaborada con macana.
Para acentuar la calidez, recurrieron a adobes y ladrillos refractarios y dejaron los muros sin pañetar, entre otras cosas. El colorido del lugar corrió por cuenta de Marta Lucía Dewis, quien desarrolló una serie de cuadros con motivos vegetales que en algunos rincones se salen del bastidor y se toman las paredes.