A la hora de amoblar un bar, restaurante o café, las exigencias son muchas. Las piezas deben ser de buena factura pero fáciles de mantener.
Confortables pero prácticas a la hora de apilarse, moverse o guardarse. Funcionales pero con carácter, porque el diseño se ha convertido en una variable que suma, o resta, a la hora de medir el éxito de un espacio comercial.