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EN LA NATURALEZA
Los árboles de las calles bogotanas
Árboles de la ciudad en imágenes
     
El Distrito viene adelantando un 
programa de arborización en Bogotá.
       
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Desde 1998 el Distrito viene adelantando el programa de arborización de en cabeza del Jardín Botánico.

Si bien muchos bogotanos han sido testigos del proceso de arborización que ha vivido la ciudad, tanto en la siembra de árboles
como en su poda y mantenimiento, pocos son concientes de los actores detrás de este desarrollo.

La historia de la arborización en Bogotá se remonta a principios del siglo XX, con la arquitectura colonial y republicana. Como la zona verde estaba localizada en la casa, se sembraron, sin ningún tipo de lineamientos, papayuelos, cerezos, brevos, y en general, frutales.

Hacia mediados de siglo se popularizó el urapán, una especie exótica originaria de China como una alternativa para organizar
paisajísticamente la ciudad en torno a una visión arquitectónica.

En sectores tradicionales de Bogotá se plantaron cientos de estos árboles que fueron atacados en la década del noventa por una plaga, el chinche del urapán, poniendo en peligro esta especie,
lo que obligó al Distrito a repensar el tema de la arborización en Bogotá. Así, en 1998 ésta se empezó a articular con el equilibrio ambiental y el ecosistema de la ciudad.

Programa de arborización
Aunque durante muchos años no hubo una normatividad técnica ni una evolución adecuada de la arborización, desde 1998 se inició un proceso de planificación del arbolado de la ciudad acorde con
el desarrollo de obras físicas.

Marta Liliana Perdomo, directora del Jardín Botánico de Bogotá, aclara que durante un buen tiempo se plantaron especies en lugares inadecuados y que no son propias para zonas urbanas.

¿La responsabilidad del Jardín en cuanto a la siembra y mantenimiento de estos árboles se da en el año 98 y en 2003 se redimensiona el papel del Jardín al que se le otorga el manejo integral del arbolado de la ciudad. De allí nace el programa
¿Arborización Urbana de Bogotá¿.

El programa, hoy en cabeza del ingeniero Germán Darío Álvarez, tuvo una primera fase entre los años 1998 y 2000, con la sustitución de árboles con problemas físicos y sanitarios y la plantación de 120.000 nuevos individuos. Durante la segunda
fase se incluyeron todas las zonas con potencial de arborización.

A partir de ahí el programa planteó el mantenimiento permanente del arbolado joven, mediante actividades de fertilización, riego y mantenimiento de los árboles jóvenes o plateo, así como la
poda de rebrotes para orientar su desarrollo.

Desde finales del año 2003, el Jardín Botánico es reconocido como la entidad responsable de la planificación de la arborización, que incluye las actividades de plantación, mantenimiento y el manejo
integrado del arbolado adulto.

¿Esta responsabilidad es reconocida a partir del decreto 472 de 2003, en el cual se mencionan algunas excepciones como el mantenimiento de árboles en zonas a cargo de las empresas de servicios públicos o en áreas donde actualmente se desarrollen proyectos de infraestructura¿, aclara Álvarez.

Contando árboles
Como uno de los resultados del programa de arborización
de Bogotá, el Jardín Botánico deberá tener elaborado para 2007 el inventario y la georreferenciación del arbolado a través de lo que se ha llamado el Censo del Arbolado Urbano del Distrito Capital.

¿El censo recoge información en todos y cada uno de los árboles que están ubicados en espacio público de uso público, y recoge no sólo sus características y su estado físico y sanitario, sino su localización.

En cada árbol se miden 43 variables para determinar
en qué estado se encuentra¿, comentó Manuel José Amaya, coordinador del censo.

El censo se inició en septiembre de 2005 y es sin duda una valiosa herramienta para la planificación de la arborización pues se podrán definir patologías de los árboles y sus curas, riesgos de caída o
volcamiento, y áreas que son deficitarias en árboles.

Ya son cuatro las localidades inspeccionadas y 212.020 los árboles censados: Usaquén (79.988), Barrios Unidos (56.003), Teusaquillo (45.240) y Chapinero (29.129). En el caso de Chapinero, una zona tradicional de la capital, estos 29.129
individuos están distribuidos en 196 especies.

En esta muestra se pueden observar varias cosas. Por ejemplo, a nivel de individuos, el 73.3% es de origen foráneo y el 26.7% de origen nativo, y en cuanto a especies el 45.8% es de origen foráneo y el 46.7% de origen nativo.

Las diez especies predominantes representan el 50% de los árboles de esta localidad, y entre éstas se cuentan el urapán, el jazmín del cabo, el saúco, el cerezo capulí, la acacia japonesa y el caucho sabanero.

Otro dato interesante es que el número de árboles per cápita en el perímetro urbano de la localidad es de 0.23 árboles por habitante, densidad similar a la de Brooklyn (0.25 árboles por habitante).

¿Quién poda los árboles en la ciudad?
La responsabilidad en la ejecución de actividades de poda de árboles en espacios públicos de uso público recae sobre los concesionarios de aseo (Ciudad Limpia, Aseo Capital, Lime y Atesa), en coordinación con el Jardín Botánico. Salvo algunas excepciones.

La Empresa de Acueducto se ocupa de los árboles ubicados alrededor de los recursos hídricos, Codensa vela por aquellos que
tienen conflicto con redes o infraestructura eléctrica, y los que interfieren con proyectos de infraestructura son responsabilidad de la entidad que ejecuta las obras, como el IDU, el IDRD o la EAAB. Finalizadas las obras, los árboles son entregados al Jardín Botánico para su mantenimiento.

La unión temporal de Del Prado S.A. con Asesorías Forestales tiene actualmente un contrato con Aseo Capital para la poda
y el mantenimiento de los árboles de las localidades de Chapinero, Santa Fe, Candelaria, Barrios Unidos, Teusaquillo, Mártires,
Puente Aranda.

¿Nosotros hacemos dos tipos de poda: la poda de formación, para darle forma al árbol y la poda de estabilidad para equilibrarlo¿, cuenta Estefanía Cabo, gerente de Del Prado S.A. Desde septiembre la empresa ha podado 8.000 árboles sin intervenir los del parque Simón Bolívar.

Asesorías Forestales también atiende las zonas de Ciudad Limpia (Bosa y Kennedy). Lime (Suba, Usaquén y Tunjuelito) y Atesa
(Fontibón y Engativá) lo hace por su cuenta.

La poda de un árbol tiene su ciencia
Si existe un experto en el tema de la poda de árboles es Carlos Llanos, gerente de Asesorías Forestales, quien cuenta con un equipo de primera para este trabajo. Con Del Prado S.A. tiene seis cuadrillas, con un ingeniero forestal líder y cuatro operarios cada una.

¿Hacemos primero un levantamiento forestal para definir qué árboles intervenir. Esto se hace con un ingeniero forestal de Aseo Capital o de la empresa que corresponda y una persona de la interventoría contratada por la Uesp.

Todos los días, antes de ir a las zonas asignadas, hacemos una inducción en temas técnicos y de seguridad. Tenemos además manuales de procedimiento y nos guiamos por los estándares de la Sociedad Internacional de Arboricultura.¿, comenta Llanos.

Tomemos como ejemplo la poda de un pino candelabro en el parque de La Independencia en el centro de Bogotá. El objetivo:
favorecer el equilibrio del árbol que está en riesgo de volcamiento, eliminando algunas ramas del costado de la vía.

La zona se demarcó previamente y se identificaron riesgos potenciales. Los operarios preparan los elementos de protección, sus herramientas e instalan equipos.

Los expertos tienen en cuenta tres principios básicos para la poda de árboles. No cortar o podar más de una tercera parte de la copa, dejar una rama tirasavia o secundaria que cumpla las funciones de la rama principal y hacer muchos cortes pequeños y pocos grandes.

En este caso se eliminan ramas grandes y medianas. El primer corte se hace abajo para que la rama no se desgarre. El segundo
corte se hace recto arriba a unos 20cm de la base.

El tercer corte se hace para perfilar la rama. El paso siguiente es aplicar el cicatrizante para sellar la herida. Finalizado el trabajo, la empresa cuenta con doce horas para remover los escombros.
 

 
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