Las remodelaciones que emprende la arquitecta Marcela Angel tienen siempre un sello y una motivación personal. Define sus espacios con una cierta sensación de serenidad a través de la cual busca que puedan permanecer en el tiempo. Por eso sus remodelaciones se caracterizan por una limpieza formal y una economía de medios.
En el caso de este apartamento, de 210 metros cuadrados con 40 de terraza, construido en los años setenta, a un costado de la calle 92, la situación no fue distinta. Su revitalización, actualización y ajuste a nuevas necesidades, partió de un área interesante que permitió redistribuir todos los espacios. Lo único que se mantuvo en su sitio fue la cocina, la sala y el comedor.
Al abrirse la puerta del apartamento, aparece la zona social. De
lado a lado se encontraba una terraza cubierta por una marquesina que impedía el contacto con el exterior. Esta se liberó de su cerramiento, permitiendo tanto que el apartamento se abriera a la ciudad y se beneficiara de una mejor vista como que ésta le aportara un poco de estética al espacio público.
Otro de los grandes aciertos de la intervención fue el separar las áreas privadas y sociales del lugar. Donde se encontraba la habitación principal ahora se ubica el estudio, a continuación de la
sala y el comedor, mientras que la alcoba principal, producto de la unión de un estudio y una habitación, se ubicó en un área más privada. Se la dotó de vestier y de un baño con generosas proporciones, que les ofrece a los dueños de casa buenos
espacios para su descanso y relajación.
Obedeciendo a nuevas necesidades, el apartamento cuenta con una habitación de huéspedes con su baño, producto de la unión de dos baños pequeños. La cocina también cobró nueva vida y un
aire muy actual con un diseño realizado a medida que va más allá de la funcionalidad.
Para Marcela Angel, la remodelación de un espacio, además de cambiar su aspecto exterior, es una oportunidad para
renovar sus instalaciones técnicas, y así lo hizo en esta ocasión, con el apoyo de su grupo de colaboradores.
En este apartamento queda claro para Marcela que el resultado final de cualquier proyecto depende de la suma de todos los detalles. Ello se debe a que sus intereses en el oficio abarcan un amplio rango de actividades.
Con estudios en la Universidad de los Andes y un master en arquitectura en MIT en el programa de arquitectura y urbanismo, Marcela emprende con igual interés el diseño de vivienda, proyectos de carácter institucional, oficinas, espacios comerciales y también remodelaciones, dejando campo para la docencia en la Universidad de los Andes, donde actualmente dicta un taller de vivienda y ciudad.