El sueño de hacer una casa en el campo siempre revela el reto para el arquitecto de lograr un perfecto equilibrio entre el concepto arquitectónico y la naturaleza.
En esta propuesta, Alejandro Castaño logra esa unidad con un diseño limpio y claro donde la casa se perfila como gran protagonista.
Para plantear esta propuesta se dieron obviamente varias charlas previas con los clientes para establecer qué querían, qué esperaban del proyecto y cuál iba a ser la vivencia en ese lugar.
El primer acuerdo se hizo sobre la forma, que debía seguir trazos geométricos y sencillos, pero a la vez ajustados a las ondulaciones del entorno. La segunda petición se hizo sobre el espacio: limpio, claro, con una generosa entrada de luz.
Finalmente se puso sobre la mesa el tema de la temperatura de la casa. ¿Cómo lograr un ambiente ideal en medio del campo? La respuesta estuvo en elevar la casa del terreno, lo que la mantiene separada del frío y la humedad del suelo, así como de las inundaciones que se presentan con frecuencia en esa zona.
Buen enlace
Una vez resueltas estas inquietudes, Alejandro Castaño pudo entrar a definir el diseño arquitectónico. Con un trazo longitudinal, se fue por la creación de dos anillos traslapados que determinan en dos alturas dos zonas de la casa: el área social (sala, comedor y servicios) y la privada (estudio, sitio de estar y habitaciones).
¿Siempre me imaginé dos anillos que se entrelazaban, generando una dinámica interesante y definiendo claramente dos zonas¿.
Para sostener la casa y que ¿flotara¿ en el espacio dejando libre el área de abajo se creó una viga estructural que recorre toda la vivienda.
¿De esta forma se aísla la casa y se pueden apreciar los volúmenes sueltos sobre esa zona intermedia que queda libre, no solo como garaje, sino como un espacio libre pero cubierto al que se le pueden dar otros usos y donde pueden pasar muchas cosas¿. Aquí aplicó el detalledel color en una columna que pintó de rojo.
Jugando con la horizontalidad, Castaño generó en uno de los frentes un recorrido exterior que atraviesa la casa desde el cuarto de los niños hasta la sala. En la fachada, el toque de gracia está dado por muros en concreto oscurecidos y revestidos por una ligera celosía en bambú, retomando el concepto de liviandad.
La propuesta de los espacios se perfiló también de una forma muy sencilla. ¿Mi idea es que la habitabilidad de la casa sea fácil.
Que prime la comodidad. Por eso la propuesta es muy sencilla, casi elemental¿. Los materiales que se utilizaron (vidrio, madera y concreto) siguieron esa misma tendencia.
Se optó por una zona social amplia, abierta al jardín a través de grandes ventanales de vidrio que permiten una increíble entrada de luz, donde sala y comedor están integrados pero a la vez definidos por la chimenea central que sirve de división virtual.
¿Eso sí, se crearon algunos elementos que les dan personalidad a los espacios. En este caso, el buitrón en concreto marca una pauta¿, aclara Castaño. Por solicitud de los dueños, se abrieron en el muro del comedor unos nichos para exhibir objetos de culturas africanas y orientales.
La madera en el piso juega un papel unificador de los ambientes, pues recorre la sala, el comedor, y se extiende a la zona privada.
En cuanto a la cocina, está conectada horizontalmente con el cuarto de servicio y sigue el diseño de grandes ventanales.
Aquí se utilizó el blanco en las estanterías para darle claridad al espacio. En el piso se puso porcelanato oscuro, ideal a la hora de la limpieza. Como un tema recurrente en la casa, allí aparecen los nichos, que enmarcan la cocina y permiten crear una atmósfera especial a través de los objetos que se disponen aquí y allá.
Estos se intercalaron con ventanas verticales, lo cual genera un interesante diseño exterior e interior y un sutil ir y venir de la luz.
Siguiendo la filosofía de las cosas sencillas y livianas se creó la escalera de acceso a la casa. Aunque es en cemento fundido y esmaltado, se dejó suelta, sostenida por una viga en concreto, como suspendida en el aire.
Esta misma escalera demarca en el segundo nivel la entrada a los dormitorios y al estudio, definiendo la intimidad de la familia. Aquí los espacios personales están alineados sobre un corredor que se comporta como el tronco de un árbol desde el cual se desprenden sus ramas.
En las habitaciones, los muebles en madera color wengue marcan la identidad de la decoración.
En el estudio, los clientes siempre habían deseado un ambiente muy abierto. El arquitecto les dio gusto creando un espacio de doble altura con un puente en malla metálica, dándole dinamismo y ampliando el espacio para los libros.
Como símbolo de la creación de la casa, y justo en el acceso, la familia sembró un árbol en un espacio abierto al cielo, encajado al lado de la zona social y de la escalera y cerrado por la celosía en madera. ¿Sembramos un pino como un elemento que naciera de la casa y saliera al mundo a través de ella¿.