Noticias       Financiación       Compra y Venta       Arriendos       Ciudades y Precios       Propiedad Horizontal       Guía para Empresas       Diseño y Arquitectura    
       
 
DISEÑO PERSONAL I
La universidad de Los Andes y sus nuevos edificios
El edificio Mario Laserna en imágenes
     
Para el arquitecto 
Javier Vera el edificio es una máquina a la que le salen unos volúmenes.
       
Velocidad


Información Relacionada
    Galería de Imágenes
  El edificio Mario Laserna en imágenes  

La universidad, con sus nuevos edificios Mario Laserna y Julio Mario Santodomingo, se constituye en la más reciente muestra de la visión renovada de sus procesos educativos y de la apuesta al desarrollo y revitalización del sector oriental del centro de Bogotá, del que hace parte desde hace 60 años.

El edificio Mario Laserna de la Universidad de los Andes, con 37.637metros cuadrados, cuenta con 8 pisos, 3 sótanos, 56 laboratorios, 19 salones, 2 salas de micros para trabajo individual, 1 sala de micros para trabajo grupal, 6 salas de micros para clases, 1 sala de aprendizaje activo, 36 salas de estudio grupal, la Biblioteca General Ramón de Zubiría y un auditorio con capacidad para 600 personas.

Con estas cifras se dimensiona la magnitud del proyecto; la complejidad de su programa que en una misma edificación presenta espacios con usos muy distintos y con condiciones técnicas muy precisas pero desarrollados con una misma identidad, según el plan propuesto de trasladar las facultades de ingeniería (civil y ambiental, industrial, mecánica, eléctrica y electrónica, química, sistemas y computación) a un solo edificio y así rendirle homenaje al programa académico con el que inició la Universidad de los Andes.

Teniendo la misma intención se le llamó ¿Mario Laserna¿. Como señala el rector Carlos Angulo, ¿esta es la primera vez que se identifica un edificio con el nombre de una persona que está viva y además de fundadora vinculada a la institución, (hace parte del Consejo Directivo)¿; pero la excepción vale la pena pues para quienes se han formado allí, Mario Laserna es el papá de la universidad.

Como bien lo señala el rector, este y otros desarrollos recientes que ha emprendido la universidad desde 1997 han dejado interesantes resultados como el edificio Aulas, diseñado por Mauricio Pinilla.

Los edificios H y B del arquitecto Daniel Bermúdez; el edificio J de Fernando de la Carrera; el Q de Billy Goebertus y el edificio Centro de Prácticas de la Facultad de Medicina por las arquitectas Piedad Gómez y Luisa Pinto, los cuales obedecen a un proceso de expansión concertado con la dirección de Planeación de la universidad que dirige Claudia Velandia y de Planta Física que lidera Camilo Cruz.

El resultado es que en muy pocos años la Universidad de los Andes ha doblado la capacidad de su planta física.

Así pues, cuando la Universidad de los Andes, en cabeza de su rector, planteó el proyecto del edificio Mario Laserna, se convocó un concurso público de arquitectura abierto a todos estos profesionales del país, que tuvo como jurado a Billy Drews, Ernesto Jiménez, Hernando Vargas y al chileno Juan Sabbagh.

El ganador fue Javier Vera, en asocio con Marco Aurelio Montes, Óscar Mesa y Gabriel Jaime Giraldo. Para Vera fueron tres años de arduo trabajo y de viajes constantes a Bogotá, pues su centro de operaciones está en Medellín.

Contó con el apoyo de una comisión designada por los Andes, compuesta por Pedro Gómez, Billy Drews y el propio rector, quienes realizaron un acompañamiento a lo largo de todo el proceso de diseño y construcción de la obra.

Vera menciona cómo se consultaron todas las instituciones que tenían que ver con la normatividad de la zona para que el resultado se ajustara a las normas.

Se mantuvo la cota de altura establecida por el Ministerio de Cultura, al mismo nivel del antiguo edificio W donde funcionaba la Facultad de Ingeniería y se atendió el requerimiento sobre los retrocesos laterales de la edificación.

Para el arquitecto era claro que el Eje Ambiental debía prolongarse en el edificio, lo cual sucede a través de lo que él llama ¿La calle del saber¿, que comunica esta con el nivel de acceso, mediante una escalinata que se extiende hasta el interior, hacia lo que en realidad es el segundo piso del edificio.

Allí se generó un vestíbulo o lobby de gran altura, donde visitantes y estudiantes cuentan con un punto de información, y el acceso principal a la Biblioteca Ramón de Zubiría desarrollada en cuatro niveles, al auditorio, a las oficinas de profesores e investigadores, a una serie de laboratorios, entre otras dependencias; y claro está, a los niveles superiores a través de escaleras eléctricas y ascensores.

En los seis pisos siguientes se fueron combinando distintos usos en algo que Pedro Gómez en su momento describió como ¿meter una pequeña ciudad en un solo sitio¿.

En el piso 3 se concentran laboratorios, oficinas de profesores e investigadores, espacios para asistentes graduados y la Biblioteca Ramón de Zubiría que va hasta el cuarto piso donde predominan los laboratorios.

En el quinto piso se destacan la cafetería de estudiantes y un buen número de aulas, que también cuentan con una presencia importante en el piso seis. Mientras tanto, en los niveles 7 y 8 se situaron las áreas administrativas y directivas.

Para Vera el edificio es como ¿una maquinita a la que le salieron unos volúmenes¿.

En esa medida la apariencia del edificio exhibe un aire industrial, ya que se dejaron a la vista todos los sistemas que lo dotan de la más alta tecnología y que según el rector obedece a un proyecto de reforma de la educación en ingeniería que supone una renovación del pregrado, un fortalecimiento del posgrado y, a la postre, una nueva manera de enseñar y de aprender estas disciplinas.

Para mencionar solo un elemento de su vanguardia tecnológica está la cámara anecoica, que permite simular un espacio abierto pero libre de contaminación electromagnética.

Pero el edificio no podía leerse solo como un conjunto de redes, por lo que el trabajo del arquitecto fue el de armonizar los requerimientos técnicos, con los aspectos bioclimáticos, que ayudó a definir Jorge Ramírez, junto con consideraciones de diseño para que cada espacio, a pesar de su especificidad, fuera leído dentro de una unidad.

Para el arquitecto la meta del diseño consistió en inscribir el edificio dentro de una línea moderna clásica con cierta contemporaneidad.

Se eligieron materiales que le trasmiten solidez a la obra, como el concreto que sale de la tierra como un basamento, configura su estructura y evoluciona en los volúmenes que se posan sobre la misma.

También se destacan sus amplias superficies vidriadas que se complementan con sus muros de ladrillo color cocoa. Ya en su interior hay que destacar la combinación de un lenguaje industrial con sus muros y entrepisos con estructura de concreto a la vista atravesados por ductos de instalaciones y por cableados estructurales.

Materiales y otros detalles
También hay que resaltar sus puentes o circulaciones transparentes y otros materiales como el granito que se dispuso en sus pisos y la madera como recubrimiento de muros y techos.

Sobre una obra de esta magnitud situada en un entorno como el centro, el arquitecto señala: ¿no hay que sentir temor de que lleguen estos ¿objetos nuevos¿; creo que generan una dinámica distinta. Son como piezas que deben casar en un rompecabezas¿.

Y como pieza de ese ajedrez, el edificio Mario Laserna llega a un entorno bastante definido en el que se destaca a un costado el Eje Ambiental y al fondo la ¿pared verde¿ de los Cerros Orientales a los que la construcción se abre en sus niveles quinto y octavo, en donde terrazas ubicadas en sus costados norte y sur permiten que el edificio se convierta en un mirador privilegiado.

De igual manera, el piso quinto se constituye en un punto estratégico, pues desde este nivel, el Mario Laserna se conectará a través de un puente metálico con la universidad a partir de una nueva construcción diseñada por Daniel Bermúdez, que será la sede de la Facultad de Economía.

A nivel de la propia institución, el edificio Mario Laserna también es especial, pues nunca antes se había emprendido una obra de tal magnitud con una inversión de 118.000.000.000 de pesos y una partida adicional de 6.200.000 dólares para equipos.

Como señala el arquitecto, ¿el edificio se convirtió en la gran puerta de entrada de la Universidad de los Andes, ya que esta contaba con varios accesos pero ninguno era emblemático ni se había planteado como un punto que recibiera a los estudiantes¿.

 
Más temas
  PUBLICACIONES
Revista HABITAR, octubre de 2007
 
  HABITANDO EL ESPACIO
Una casa en medio del campo
 
  MUNDO
El Museo del chocolate de Nestlé
 
  HOMENAJE
Recuerdos del padre de la Arquitectura en Colombia
 
  ESPECIAL
Salas y comedores, integrados y cálidos
 
  DISEÑO PERSONAL II
Una apariencia vanguardista para el edificio Julio Mario Santodomingo
 
  DE COMPRAS CON...
Jon Oberlaender, arquitecto y hacedor de muebles
 
  OBJETOS
Objetos de porcelana y metal
 
  IDEAS & NOTICIAS
Novedades en diseño y arquitectura
 
     
 
 
Use una de estas opciones:
1. Por tema:
  2. Por palabra:
 

3. Especial
(Digite la palabra
y elija la sección):

 
               
    Contáctenos     Ayuda
Usar este site implica que usted acepta nuestras Políticas y Términos COPYRIGHT © 2008 Metrocuadrado.com

Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cuaquier idioma sin autorización escrita de su titular.
Reproduction in whole or in part, or translation without written permission is prohibited. All rights reserved.

Oficinas Metrocuadrado.com: Carrera 69 No. 25 B - 44 Piso 4. Teléfono 01 8000 115252, (57) 1 4266550
Edificio World Business Port Bogotá, Colombia.