Como un gran canasto
"El elemento que le da identidad al edificio es su acabado en madera, a manera de tejido, extraído de un canasto".
Para el arquitecto Daniel Bonilla la mayor dificultad al emprender el diseño de este edificio fue lograr una combinación de usos de manera acertada en una misma edificación.
Allí se encuentran las oficinas de la Facultad de Administración de Empresas, 11 salones de posgrado, 2 salones de MBA, una biblioteca especializada, una galería de exposiciones, un aula magistral para 135 personas, un salón de conferencias y 409 cupos de estacionamiento. En el caso de estos últimos hay que destacar su ejecución en altura sin que ello fuera en detrimento del conjunto.
Sobresale el desarrollo de un patio central cubierto hecho en un séptimo piso por la manera como este articula todo el proyecto y se relaciona como sus espacios.
El elemento que identifica el edificio es su acabado en madera, que a manera de tejido, se desarrolla en teca con soportes en acero inoxidable.
Junto con una gama de materiales, como el concreto abusardado en los muros y la piedra en el piso, está el uso del color en paredes con vanos circulares que enmarcan ciertas vistas de la ciudad.
Recibir este premio es el reconocimiento a cómo una idea arquitectónica estructura un proyecto y se ve manifestada en todo un edificio, demostrando que la 'arquitectura de interiores' no es un asunto de acabados.
En blanco y negro
"Un espacio permanentemente actual en honor a la cultura".
Para el arquitecto Juan Carlos Rojas, cabeza de la firma RIR Arquitectos Ltda. el desarrollo de este proyecto de diseño interior en el centro cultural de Colsubsidio, sobre la calle 26 en Bogotá, supuso varios retos.
El más interesante, reciclar un espacio existente en función de un nuevo uso y lo segundo, desarrollar un café-restaurante amable y grato, teniendo en cuenta la ausencia de luz natural y la falta de vista hacia el exterior.
Su nombre, el Café de las Letras, fue la inspiración para todo el proyecto, teniendo como punto de partida los tonos básicos de la tinta sobre el papel.
En el primer piso se mantuvo la pinacoteca y librería con un café informal en su propuesta gastronómica y de servicio, mientras que en su segundo piso se ubicó el restaurante, su barra y la cocina. Se exploraron luces, formas, y texturas para enriquecer la experiencia ambiental y caracterizar la monocromía del lugar. El resultado es una imagen urbana, contemporánea y elegantemente casual.
Vino para el viajero
"Imprimir a un reducido espacio la herencia de las cavas con la fuerza de la modernidad".
En 16m2 Manuel Alejandro Rogelis desarrolló Sibaris Puente Aéreo. Un wine bar que ofrece un espacio donde degustar vinos y comer algo rico antes del viaje.
La modernidad y la tradición se juntan en este proyecto en el que la limitación de espacio inspiró al arquitecto a desarrollar soluciones de diseño a la medida del lugar con el apoyo de ingenieros y diseñadores industriales para instalar la cortadora de fiambres, la báscula, las calentadoras de agua y leche, el microondas, el lavaplatos, las neveras, las sillas y las cavas.
El resultado es una "cava moderna" que en el centro tiene la zona de trabajo y en los dos extremos el área de exhibición y consumo, articulándose ambas funciones con el punto de servicio y atención. Esta mención se une al Primer Premio que recibió Rogelis en la pasada Bienal, en el marco de la V Bienal Colombiana de Estudiantes, por su proyecto "Hábitat Flotante Ecosostenible", el cual espera construir ahora.