Para la firma mexicana Sánchez-Higuera es tan interesante levantar los muros de un nuevo proyecto de vivienda, como adaptar un edificio que no ha sido construido para tal fin. Así lo deja ver el hecho de que su Taller de Arquitectura haya emprendido una obra de esta naturaleza.
"Nos interesa mucho retomar inmuebles pre-existentes. Este es un fenómeno que se está viviendo en la ciudad de México en sectores como el Centro Histórico y las Colonias Condesa, Roma y Del Valle -señala el arquitecto Javier Sánchez-. Además de retomar el valor del inmueble, esta práctica ofrece ventajas como la de aprovechar las licencias del uso del suelo que ya existen".
Para la muestra, esta olvidada tienda sindical de la Sociedad Cooperativa de Obreros de Vestuario y Equipo (COVE). Estaba siendo subutilizada como estacionamiento y bodega de archivo muerto y se transformó en 37 apartamentos que reflejan el espíritu de los auténticos lofts, un concepto que, precisamente, consiste en la adaptación al uso de vivienda de antiguos espacios industriales.
El aprovechamiento de la bodega permitió contar con distintas versiones de apartamentos, que son reflejo de un programa más flexible. Así fue como se proyectaron espacios de 39, 56, 67, 83, 108 y 136 metros cuadrados, en los que puede contarse hasta con dos habitaciones y dos baños.
Su apariencia exterior también recuerda su punto de partida, gracias al concreto a la vista, los prefabricados de aluzinc y la madera, utilizados para recubrir las fachadas. Algunos de estos materiales también se ven en las áreas comunes. También pone un toque especial el vidrio esmerilado que, sin sacrificar la entrada de luz, garantiza la privacidad en cada vivienda. En este panorama de tonos fríos el toque de color lo aportan las puertas pintadas de amarillo.
Quizá uno de los aspectos de diseño que más llama la atención del proyecto es el manejo de sus áreas de circulación. El patio, herencia de la arquitectura mediterránea y tema clásico de la construcción en Latinoamérica, es el eje. Originalmente inexistente, el patio en forma de U se hizo cortando las losas centrales de la edificación, lo que permitió llevar luz, ventilación y vista al interior del conjunto, formando una calle central que conduce a puentes y escaleras que, finalmente, dan acceso a cada apartamento.
Ya en el interior, las zonas sociales son las que se roban el show. Espacios de doble altura, con enormes ventanales para proyectarse al exterior, ofrecen una sensación de libertad única.
La manera compacta y práctica como se resolvió la cocina junto a la escalera, muestra la intención de optimizar las áreas. En el segundo nivel, el espacio se recoge para albergar la habitación, enriquecida espacialmente con ventanales de piso a techo que iluminan y amplían visualmente el lugar.
Más allá de sus calidades estéticas, el nuevo uso de esta vieja estructura le agrega como ingrediente interesante al proyecto el valor de un espacio que no se dejó morir. En cambio, se llenó de energía para aprovechar las atractivas condiciones del entorno y proyectarse como una notable alternativa de vivienda para gente de espíritu joven.