Bajo el nombre de "Un Cierto Orden", Luz Helena Caballero expone actualmente en la Galería El Museo, de Bogotá, su más reciente trabajo. Un tanto más abstracta y con una gama de tonalidades llena de luz, la artista le ofrece al espectador una nueva experiencia con el color.
Admiradora de Bonnard, Matisse y Miró, en su trabajo también sobresalen los colores. A los suyos los califica de "muy construidos", producto de un pausado trabajo con el óleo que da como resultado una paleta saturada y viva que recuerda el trópico.
Desde que se graduó en arte en la Universidad de los Andes en 1988, su trabajo ha reflejado una genuina pasión por pintar. A su pintura hay que acercarse, no en busca de la anécdota, sino de las emociones que le produce su trabajo con el material. Son pocos los elementos que han logrado poblar su obra. Algunos cuencos, sillas, floreros, tazas, montañas y hojas.
En esta exposición la artista presenta nuevas figuras -una escalera, un trozo de árbol y una nube- y elementos extraídos de un paisaje urbano descubierto en lugares anodinos como las azoteas de los edificios, las culatas, o las estructuras que irrumpen en el paisaje de la ciudad, que luego ella organiza de cierta manera en sus pinturas en busca de serenidad y placer a partir del color.
Por eso el crítico de arte Eduardo Serrano al referirse alguna vez a su obra trajo a colación algunas palabras de Maurice Denis: "Recuérdese que una pintura -antes de ser una guerra, un caballo, una mujer desnuda o una anécdota-, es esencialmente una superficie plana cubierta de colores organizados en un cierto orden".
Invitada por HABITAR a desarrollar un elemento decorativo que reflejara sus intereses como artista y que inspirara a los lectores a desarrollar algo similar en casa, Luz Helena creó una mampara que puede convertirse en elemento protagónico de una decoración.
Arte rodante
Todo partió de una pregunta inicial. ¿Cómo lograr que el arte ruede por toda la casa, de habitación en habitación; qué separe un espacio de otro; qué tamice la luz si es necesario; que le transforme la cara a un lugar, convirtiéndolo en un escenario divertido?
En la mampara se encontró la respuesta. De uso muy frecuente en el Caribe, la mampara, según el diccionario se define como un "panel o tabique de vidrio, madera u otro material, generalmente móvil, que sirve para dividir o aislar un espacio". Telas, perfiles planos de acero y láminas acrílicas, materiales utilizados para su desarrollo, ofrecían la posibilidad de separar un espacio y generar dos ambientes sin realizar profundas intervenciones en el lugar y con el trabajo de la artista, ésta podía convertirse en una refrescante propuesta rodante.
Jugar con la luz y las formas sólidas fue el punto de partida de su trabajo. Utilizando la técnica del collage combinó en este proyecto lona, lienzo y pintura acrílica. Trajo la luz al proyecto utilizando liencillos teñidos con distintas tonalidades de amarillo y ciertas figuras geométricas recortadas en lona. Endureció la lona con el gesso y luego pintó sobre ella. Las pinturas acrílicas, de fácil manejo y secado, fueron las elegidas.
Para generar un fondo de color, dispuso los liencillos uno al lado del otro produciendo un patrón de diseño, y luego procedió a coserlos. Pegó las figuras con cinta doble faz y luego desarrolló el mismo procedimiento por la otra cara de la tela para contar con un dibujo por ambos lados.
El siguiente paso consistió en el desarrollo de un soporte que permitiera exhibir la tela. Para ello se contó con la ayuda de la diseñadora industrial Claudia de la Torre. La elección de láminas acrílicas transparentes brindó la posibilidad de tener un material que permitía exhibir el trabajo y a la vez protegerlo, con la inversión de pocos recursos. Como si se tratara de un tablero, se desarrolló un bastidor metálico con ruedas que permitió ensamblar las láminas y luego asegurarlas con tornillos.
El resultado: un elemento decorativo versátil que se adapta a distintas necesidades. Su carácter práctico y contemporáneo convierte la decoración de cualquier lugar en un proceso divertido y refrescante en el que se puede poner a prueba la creatividad de cada cual.