Ergonomía es una palabra clave para empezar la búsqueda de la silla perfecta para leer. Los componentes ajustables desarrollados para sostener el cuerpo y adaptarse a él son una herramienta importante que ofrece el diseño de muebles en la actualidad, ya que la altura, el ángulo y el apoyo de los pies deben favorecer el soporte y la circulación corporal. María del Rosario Rueda, diseñadora de interiores, le contó a HABITAR qué se debe tener presente.
Cambios de postura
Generalmente son interpretados como signos de incomodidad, y se dan con frecuencia en sillas incómodas o incorrectamente ajustadas, pero no siempre, pues cambiar de posición es sano y puede prevenir el riesgo de várices, trombosis y embolia pulmonar que pueden sufrir algunas personas.
Para leer existen dos posturas básicas, la primera de ellas es hacia adelante, con el libro y los brazos sobre una mesa; la segunda es reclinada, con los libros en las manos. Ambas posturas están influenciadas por dos factores: la buena vista del material de lectura y la estabilización del cuerpo para obtener una relajación máxima mientras la mente trabaja.
La postura reclinada es generalmente preferible, porque la parte baja de la columna está en una mejor posición que cuando se está sentado hacia delante. La cabeza, aunque todavía inclinada al frente, se encuentra mejor balanceada. La desventaja principal es la fatiga en los brazos, pero puede ser minimizada con descansabrazos.
¡A probar la silla!
Los expertos dicen que comodidad es simplemente la ausencia de incomodidad, mientras otros han dicho que la incomodidad puede ser estudiada mejor y medida objetivamente. Los expertos en ergonomía comúnmente sugieren que las sillas deben ser probadas por lo menos durante un par de horas, aunque preferiblemente por más tiempo. Se recomienda hacerles saber a los fabricantes qué está bien y qué deben mejorar, para sus diseños futuros.